jueves, 5 de diciembre de 2019

En Colombia, se está dando una gran expansión de las marcas de lujo, principalmente por la mejora en la capacidad adquisitiva de la familia y por la concientización de la necesidad de la moda sostenible

Alexandra Arias

Durante los últimos años, Colombia ha sido uno de los mercados en el que las marcas premium y de lujo han puesto sus ojos para su estrategia de expansión y conquista de nuevos públicos. Algunos factores que explican el potencial de este segmento en la región son el crecimiento de la clase media, el incremento del poder de compra de los consumidores y una nueva consciencia sobre el valor intangible de los productos. Este último, la gran apuesta.

Adolfo Domínguez es una marca de moda española con más de 40 años de trayectoria. Su identidad como lujo accesible ha venido transformándose en una estrategia de marca de autor, de nicho, donde el diseño de las prendas busca marcar una diferencia de valores e intelecto entre sus consumidores.

De ahí, que como parte de la renovación que vive la marca desde 2016 -que ha replanteado el modelo de los puntos de venta, unificado las líneas de la marca y fortalecido la estrategia digital- ha puesto como los pilares fundamentales, sobre los que crece la reinvención de la compañía, la visión de la producción y el consumo sostenible de la moda.

Esta estrategia ha generado resultados tangibles, pues de acuerdo con un reporte presentado en octubre del presente año, el Ebitda de la compañía se sitúa como el mejor en nueve años, reportando una facturación anual (ejercicio 2018/2019) de US$124 millones. Y esto coincide con sus planes de expansión en el país.

Si bien, 48% de la operación de la marca está en España, América Latina se ha convertido en un mercado estratégico. México es el principal y el que reporta mayor crecimiento en ventas a nivel global (14,6%). Por su parte, Colombia comienza a aparecer con más fuerza en el radar. A su tradicional boutique en la zona rosa, próxima a celebrar una década en el país, se suma la apertura de la segunda tienda en el C.C. Parque La Colina, C.C Fontanar, en un outlet a las afueras de Bogotá (Sopó) y C.C Serrezuela en Cartagena.

La nueva tienda en la capital ratifica los planes de expansión internacional de la compañía y se suma a los 386 establecimientos del diseñador a nivel mundial. Su espíritu sostenible se ve reflejado también en los espacios físicos donde prevalecen ambientes luminosos y materiales naturales como la piedra y la madera, y en valores intrínsecos que identifican a Adolfo Domínguez como la sencillez y la atemporalidad, esta última relacionada con la durabilidad de las prendas y alineada con su campaña Sé más viejo, que consolidó su visión del consumo de moda con ideas sobre lo absurdo de comprar algo y no usarlo, de la calidad versus la novedad y sobre la consigna “no hay que comprar más, sino elegir mejor”.

Un estudio global de Nielsen sobre premiumización evidencia cómo los productos con beneficios sociales o ambientales tienen un potencial premium, 39% de los encuestados globales dijeron estar dispuestos a pagar por productos ambientalmente amigables o elaborados con materiales sustentables.

En Colombia, creemos en un potencial de expansión muy interesante de la marca a nivel nacional. Tenemos consumidores cada vez más educados, informados y críticos que le demandan a la industria de la moda más que estética y tendencias.

Este es el reto del segmento premium y un desafío que ha entendido Adolfo Domínguez. Su historia le da una ventaja de prestigio y reconocimiento. No obstante, la reinvención, los valores, la visión y la claridad del mensaje se hacen más valiosos para establecer una conexión con un público diferente y con las nuevas generaciones.