David García Rodríguez es el nuevo director General de la Orquesta y espera acercarla al público con el apoyo de la Alcaldía.

Margarita Coneo Rincón - mconeo@larepublica.com.co

La Orquesta Filarmónica de Bogotá vuelve a la dirección de David García Rodríguez, quien ya había estado en el cargo durante 2013 y 2016; el doctor en historia y magíster en filosofía de la Universidad de Viena en Austria es el heredero de un gran legado forjado por su padre quien fundó la Filarmónica y la dirigió durante 23 años. 

Hoy García vuelve al cargo y aseguró en entrevista con LR que la meta es llevar la Orquesta a la ciudad para que la gente la pueda ver cercana y pueda enamorarse de los ritmos y las versiones que tienen para el público.

¿Qué se verá en la filarmónica bajo su dirección?
Nosotros tenemos como especialidad la música sinfónica, muchas veces en un formato de música folclórica y popular. Recordemos que la Filarmónica de Bogotá es ganadora de un Latin Grammy gracias a las grabaciones que se han venido haciendo durante décadas de la música popular colombiana; ese será el repertorio que se tocará.

En cuanto a la presencia, la idea es que la Orquesta sea una de calle, de barrio, que tenga presencia donde estén los ciudadanos, en los sitios más inusitados. Queremos desarrollar un programa de conciertos en espacios inesperados para que sean una sorpresa y que los bogotanos se encuentren con la filarmónica en un lugar agradable en el que no tengan que sentarse con un esmoquin a escuchar música.

¿Hay algún cronograma o planes de lugares?
Yo estoy mirando todo el cronograma que se tiene para este año y la idea es que la filarmónica toque en teatros diferentes como el teatro mayor Julio Mario Santodomingo, en la Universidad Jorge Tadeo Lozano; eso en cuanto a espacios cerrados y es un hecho que la sede natural de la Filarmónica, la Universidad Nacional en el Auditorio León de Greiff ha entrado en remodelación por dos años, de manera que vamos a convertir una desventaja, que es no tener un lugar permanente de ensayos y de conciertos, en una virtud para poder estar más en las calles y todos los lugares donde la población se concentra, vamos a llevar a la filarmónica a la gente.

¿Cuales son los principales retos para la dirección de la filarmónica?
La filarmónica de Bogotá se convirtió desde hace siete años, que estuve yo como director, en más una entidad, un sistema de orquestas juveniles e infantiles; así que una apuesta muy fuerte es seguir apostando a la formación musical. En este momento son alrededor de 25.000 niños de escuelas públicas y eso es una enorme prioridad de la filarmónica y también para la nueva Alcaldía.

También buscamos terminar una casa de la música filarmónica que logre albergar todas las actividades que hoy hace la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Allí hay dos proyectos sobre la mesa, uno que dejamos durante mi administración y lo hemos desarrollado con la Universidad Nacional y otro que deja la saliente administración. Tomaremos una decisión al respecto, la más razonable, la que sea más conveniente para la ciudad y para la orquesta Filarmónica.

Por último, es muy importante para nosotros incrementar el número de conciertos y de presencia de la música que hace la filarmónica de Bogotá y de las artes en la ciudad para que haya un mayor arraigo, el mismo que se ha venido construyendo desde le primer día en el que se fundó la Filarmónica de Bogotá en 1967, cuando mi padre fue director durante 23 años hasta 1990. Él tuvo siempre el ánimo de tener una enorme relación y presencia cotidiana con los ciudadanos de Bogotá.

¿Qué otras novedades podemos esperar?
Nosotros queremos hacer pedagogía musical en toda la ciudad donde hagamos conciertos y queremos fundamentalmente en cuento a lo musical incrementar el plan de formación musical en los colegios públicos; clases de música para los niños y para lo jóvenes. Además, queremos tener más presencia en todas las localidades de Bogotá, un programa que iniciamos en el 2015, de crear orquestas en todas las localidades de Bogotá y la meta es lograrlo en todas las localidades este año.

Por otro lado, queremos que la población que no ha podido acceder a este tipo de música aprenda al conocerla y ver que no es lejana, por el contrario, si nosotros hacemos una programación adecuada lograremos que, a cualquier persona, así le guste el rap quiera escuchar a la Filarmónica y lo mismo con aquellos a los que les gusta la champeta, la salsa y todos los ritmos. Es deselitizar la música clásica y acercarla aún más a los ciudadanos.