El FT rememora la analogía de Lord Mervyn King que compara los goles del argentino con dos cambios en la política monetaria

Lilian Mariño Espinosa - lmarino@larepublica.com.co

Con la muerte del astro argentino, el Financial Times recordó que el Diego con su magia también inspiró hasta una teoría de política monetaria que pocos olvidarán en el mundo de la Banca Central. Para los que poco conocen analogía creada en 2005 está basada en “La mano del dios” y “El gol del Siglo”.

Según relata el FT, la historia inicia en 2005, cuando el entonces gobernador del Banco de Inglaterra, Lord Mervyn King, describió esas dos jugadas magistrales que Diego Armando Maradona marcó contra Inglaterra en el Mundial de 1986 como una equivalencia para mostrar cómo se habían modernizado los banqueros centrales.

El primero, el llamado "La mano de Dios", “vio al delantero de 1,65 vencer al portero de Inglaterra Peter Shilton hacia el balón con un puño extendido. Esto, dijo Lord King, resumía el antiguo enfoque de “misterio y mística” de la banca central, que fue vencido por ser "inesperado, inconsistente en el tiempo y contra las reglas", señala el artículo.

El segundo tiene una teoría más elaborada, y según explicó Lord King la importancia se da por las expectativas del mercado. El gol en un leve resumen nace en mitad de cancha, desde donde Maradona corrió cerca de 45 metros y venció a cinco jugadores hasta meter la pelota en el arco inglés. Acá lo que destacan, que no se esperaba es que corrió en línea recta y esto es la base de la teoría, ya que King se preguntó ¿cómo se puede vencer a cinco jugadores corriendo en línea recta? Y la respuesta está en las expectativas: los ingleses no respondieron porque no esperaban que Maradona siguiera en línea recta, sino en zigzag como normalmente se mueven los jugadores.

Y acá está la analogía más brillante, que la política monetaria funciona muchas veces de forma similar, cuando el mercado reacciona antes a lo que esperan que suceda con las tasas de interés de los bancos centrales. Y King agrega que los banqueros muchas veces sin hacer grandes movimientos de la tasa de interés logran influir en la trayectoria de las economías y “se dirigieron en línea recta hacia sus metas”, porque los mercados en ese momento no esperaban que el Banco Central no hiciera nada. El artículo señala que “esas expectativas fueron suficientes, en ocasiones, para estabilizar el gasto privado, mientras que las tasas de interés oficiales de hecho se movieron muy poco. Este es el objetivo. Es una verdadera belleza”.