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Mercado detrás del pan de muerto.
Aunque es típico de la gastronomía mexicana por la celebración del Día de los Muertos, en Bogotá puede encontrar lugares para probarlo
El pan de muerto es uno de los productos tradicionales de la gastronomía mexicana y está ligado a la celebración del Día de Muertos, que se conmemora el 1 y 2 de noviembre. Su presencia en las ofrendas es parte de los rituales con los que las familias recuerdan a sus seres queridos fallecidos. Su forma circular representa el ciclo de la vida y la muerte, mientras que la esfera central simboliza el cráneo y las tiras de masa que la rodean representan los huesos.
Su preparación tradicional incluye harina de trigo, azúcar y huevo, además de ingredientes aromáticos como la naranja y el agua de flor de azahar. El resultado es un pan dulce, de textura esponjosa y aroma intenso. Aunque su presentación más conocida es redonda y está decorada con piezas de masa en forma de huesos, existen distintas versiones según la región de México, con variaciones en la forma y el sabor.

“Es un pancito brioche. Tiene en su preparación ralladura de naranja y agua de flor de azahar”, explicó Fernanda Sánchez, chef de Bengala, uno de los negocios que ofrecen la experiencia en Bogotá. Para describir su característica principal, destacó que “es muy perfumado,”, y señaló que en su preparación utiliza agua de azahar porque considera que aporta mayor intensidad aromática.
La importancia del producto va más allá de su elaboración. En México, el pan de muerto acompaña los altares familiares, en los que se colocan alimentos, bebidas y objetos que eran del gusto de las personas fallecidas. “Va acompañado con pan de muerto el altar”, contó Sánchez, quien explicó que esta tradición representa una forma de recordar a quienes ya murieron y, simbólicamente, recibirlos durante esas fechas.
Detrás de esta tradición también hay un mercado estacional. Las ventas de pan de muerto en México se estiman en US$55 millones para este año, con una producción proyectada de 4.545 toneladas. El precio promedio por kilogramo se ubica en US$12,10 y registra un incremento anual de 2%, cifras que reflejan la actividad comercial que se concentra alrededor de esta celebración.
En Bogotá, el producto también ha encontrado espacio entre los consumidores. Sánchez recordó que cuando comenzó a ofrecerlo en Bengala. “Cuando empecé a hacerlo, hace unos cinco años, la gente entraba a preguntar qué era el pan de muerto, si tenía ceniza y por qué se llamaba así. Después empezó a probarlo, les gustó mucho porque es sabroso y, conforme fueron pasando los años, nos empezaron a buscar por esas cosas tan tradicionales y auténticas”.
En Bengala, cada unidad tiene un peso aproximado de 100 gramos y un precio de $8.000. La chef explicó que el valor responde a los ingredientes y al trabajo que requiere su preparación: “Tiene un montón de mantequilla y el agua de flor de azahar es costosa, y la hechura es un montón de trabajo”. La producción se concentra en la temporada de Día de Muertos y, para el fin de semana de la celebración, la demanda suele aumentar.
“Este mes lo tuve todo el tiempo disponible por ser temporada. La producción de este fin de semana es más alta, precisamente porque es el día en que está mucho más popular el tema de los altares. También la película Coco, de Disney, le dio un montón de impulso al tema”, aseguró.
La chef señaló que el Día de Muertos no se vive de una única manera en todo México: las costumbres cambian según la región y pueden incluir música, reuniones familiares y visitas a los cementerios. “También es fiesta, es motivo de celebración, de estar contento”, explicó. En ese sentido, considera que el pan de muerto no es solamente un producto de temporada, sino una preparación vinculada con el recuerdo y el homenaje a los seres queridos.
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