Algunas de las proyecciones es que los viajeros estarán buscando traslados más cortos, por tierra y apoyarán a los negocios locales

Lilian Mariño Espinosa - lmarino@larepublica.com.co

Ya varias aerolíneas empiezan a hacer los planes de reapertura, a medida que varios países reabren fronteras con leves excepciones para el verano. Es el caso de los países mediterráneos que hacen acuerdos bilaterales para reactivar el sector turístico con las medidas de bioseguridad para no subir los niveles de contagio.

En este contexto Condé Nast Traveller, la guía más famosa para los viajeros, definió ocho tendencias que marcarán a ese nuevo viajero que empieza a salir en medio y después de un pico de la pandemia.

El primero es tomar vacaciones más largas y ser más selectivo en la elección. Ahí aclaran que los turistas en un principio buscarán lugares con menos tráfico. Un ejemplo es Palau y Finlandia que han tenido un modelo de bajo impacto para cuidar sus recursos naturales.

El segundo es comprar menos productos tóxicos para el viaje, esto derivado de una mayor consciencia por el cuidado del ambiente. También se intentarán visitar hoteles y atracciones que sigan esta misma consciencia.

El tercero es que se repensarán los vuelos y muchos de los destinos serán por tierra en vez de por avión. Según la publicación no solo será el miedo al contagio, sino las ganas de no tener que pasar por altos controles de salud en aeropuertos y precios más altos en las aerolíneas. Acá señalan que las aerolíneas que sobrevivirán no son solo aquellas con buena salud financiera, sino las que han repensado su modelo a uno más sostenible, cuidado a sus empleados y bajando la huella de carbono, como Etihad.

El cuarto, como en la moda y el consumo masivo, es pensar en lo local, y explican que no solo se beneficiarán los destinos, sino las empresas que han construido fuertes relaciones con sus comunidades.

El quinto es hoteles boutique, ya que los turistas no solo querrán evitar el volumen de personas, sino que buscarán apoyar a las pequeñas empresas que están saliendo de la crisis.

El sexto, será casi una eliminación del turismo que tenga que ver con animales, ya que ha quedado más que claro las graves consecuencias de interrumpir la vida natural.

El séptimo es la caída de la huella de carbono. Según la revista “el lujo consciente ahora abarcará todo, no solo los gestos simbólicos para ‘apoyar’ los proyectos de educación local, sino que realmente operará de manera integral”.

El octavo será escoger los destinos más naturales en la búsqueda de tener más contacto con eso que se perdió en el confinamiento.