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Joaquín Mauricio López Bejarano - jlopez@larepublica.com.co

Aunque esa entrada a la iglesia desapareció, los amantes de esos dulces artesanales seguían diciendo “nos vemos en la puerta falsa”, nombre que adoptó el pequeño puesto de golosinas ubicado en un espacio no mayor a 50 metros cuadrados.

Bogotá, 1916. Los dueños de esa misma dulcería ya habían visto pasar por la entrada de la tienda a personajes como Simón Bolívar durante la independencia y ahora eran testigos de nuevos enfrentamientos, pero esta vez entre liberales y conservadores. Es así como decidieron ser el lugar que recibía al que quisiera entrar por un chocolate con tamal.

Bogotá, 2016. Dos siglos más tarde ya no son solo niños o los rolos de traje y ruana los que se acercan a este local. La curiosidad también atrapa a extranjeros que vieron en un reporte del New York Times que el primer restaurante de Bogotá seguía tal cual como el día en que nació. Este lugar conserva su magia con las recetas tradicionales santafereñas: tamal, changua con queso, huevos con salchichas y ajiaco.

Ese es el concepto del primer ‘comedero’ de la capital del país, el mismo que ha visto la historia de la ciudad y el que tuvo que cerrar solo en dos ocasiones. “Una, el día de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán; y la otra, en 2002 cuando un incendió acabó con las mesas pero no con las recetas de changuas y ajiacos”,  recordó Carlos Sabogal, el hoy heredero del negocio de la familia que un día fundó la abuela de su tataraabuela.

Pocos lugares en el mundo se conservan como el primer día y es por eso que personas de todas las clases sociales hacen fila los siete días de la semana desde las 7:00 a.m. hasta las 10:00 p.m., para probar un menú sencillo pero históricamente delicioso.

Lo mejor del día

Un tamal para darse un gusto
Receta clásica con masa de harina y carne de pollo. Acompañado de chocolate y queso. 

El plato principal: Ajiaco
Espeso con pechuga de pollo sin procesar, mazorca y papas cundiboyacenses en rodajas.

Changua completa 
Con base de leche, acompañada con cilantro, pan, queso doble crema y yemas de huevo. 

La margarita
Colombiana

A las afueras de Bogotá esta pequeña hacienda tiene en el centro una cocina de la cual salen platos típicos de la región norte y central de Colombia. Desde frijoladas hasta desayunos santafereños son parte del menú. Es visitado por familias, quienes también aprovechan los paseos en cabalgata que el lugar ofrece por sus tierras.

Dirección: calle 222 #46-03.
Teléfono: (1) 6760030.
Precios: $30.000.
Horarios: sábados, domingos y festivos de 12:00 p.m. a 10:00 p.m. 

El Zambo
Raizal

Mientras su cocina le rinde honor a las recetas clásicas de los pueblos raizales, su nombre también quiere decir “hijos de negro con india”, pues refleja en sus platos las tradiciones de la gastronomía indígena. Los instrumentos culinarios también representan las formas ancestrales de preparar menús clásicos y eso lo aplauden los comensales.

Dirección: calle 52 A #18-95.
Teléfono: (1) 2110194.
Precios: $20.000.
Horarios: de lunes a viernes hasta las 3:00 p.m. Miércoles a sábado de 7:00 p.m. a 11:00 p.m.