La federación española de vino estima que las bodegas cerrarán el ejercicio con una caída de las ventas de entre 20% y 40%

Diario Expansión - Madrid

Se prevé un duro cierre de 2020 debido al impacto en la hostelería, no compensado por el aumento de los canales alimentario y online, que han vivido un crecimiento exponencial. La caída de las ventas este ejercicio se estima entre 20% y 40%, según la Federación Española del Vino (FEV).

Si, como escribía el italiano Dante Alighieri, “el vino siembra poesía en los corazones”, en este confinamiento una buena copa ha servido de antídoto para ahogar las penas. Aunque fuera a distancia con los vecinos o por videollamada. Un motivo para acompañar esas charlas virtuales tan frecuentes con los seres queridos, deseosos de volver a brindar juntos por alegrías siempre regadas con una botella, esos cumpleaños y grandes celebraciones tan creativos durante la pandemia. No en vano, desde la semana del 30 de marzo el consumo de vino ha crecido 64,5% en el canal de alimentación, un porcentaje ligeramente superior al de cervezas (60,7%), según un informe del Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV).

Sin embargo, ese incremento se va atenuando conforme avanza la desescalada, observado desde la décima semana, y no palia, ni mucho menos, el daño severo que ha sufrido el sector.

Un año muy duro

Este 2020 “será un año dificilísimo”, en palabras del periodista Víctor de la Serna, crítico de gastronomía y de vinos, responsable y fundador del portal enológico Elmundovino. “Los productores de volumen están solicitando poder hacer una vendimia en verde, es decir, reducir su producción desde la cepa para ahorrarse una parte de su próxima vendimia, que no podrían elaborar como vino ni vender como uva. Hay grandes existencias y la producción española, y de otros países, deberá reducirse mucho este año por ese motivo. Las pequeñas bodegas familiares parecen menos tocadas en ese sentido, pero también se resiente mucho su tesorería”, explicó.

Una crisis mundial

A pesar de la pandemia, hay razones para pensar en la pronta recuperación. Las exportaciones españolas de vino crecen. En marzo la facturación aumentó 0,6%, hasta 217,9 millones de euros (US$247,5 millones), gracias a un alza del precio medio de 4,4%, hasta 1,35 euros/litro. El volumen exportado se redujo, eso sí, 3,7%, hasta 161,7 millones de litros, menos de lo que cayó en enero (-8%) y en febrero (-20%) de 2020. Son datos ofrecidos por la Organización Interprofesional del Vino de España. Federico Oldenburg encuentra esos motivos esperanzadores en las nuevas tendencias. “Ha habido un mayor consumo en las casas, también de mayor calidad. Y se ha producido un cambio radical a la hora de contar y vender. Ahora se disfruta y comparte en plataformas como Instagram. Afortunadamente, como se trata de un producto no perecedero la nueva realidad permite sopesar cómo vamos a disfrutarlo mejor después”, reflexiona el experto.

Sin trabajadores rurales

El enólogo Rodolfo Bastida, director general de bodegas Ramón Bilbao, prevé un impacto mayor al de 2008. “No ya por el factor sanitario y número de fallecidos, que por supuesto es el más importante, sino porque sus consecuencias económicas. El sector del vino se verá afectado en la medida en que la hostelería sea capaz de volver a recobrar el pulso”. y muchos negocios lamentablemente no volverán a abrir.

El equipo de Valduero ha evitado el ERTE de sus trabajadores a toda costa, repensando el año y recortando gastos en todas las partidas posibles. “Será un 2020 de pérdidas, pero lo vamos a revertir trabajando. En el medio rural no encontramos gente. Los tractoristas y vendimiadores tienen que venir de fuera de España, con todo el paro que hay. Quienes nos dirigen deberían reflexionar sobre este fenómeno”, opina Yolanda García Viadero, propietaria y directora técnica.

Varias crisis, y de distinto signo, se han vivido ya en las Bodegas y Viñedos Marqués de Vargas. Todas ellas superadas, certifica Pelayo de la Mata, Marqués de Vargas. “La mitad de los vinos que elaboramos se venden en exportación, en más de 50 países, mercados que en mayor o menor medida se comportan bastante mejor que el doméstico. En España nuestros vinos se venden principalmente en la restauración, por lo que la pandemia nos ha tocado de lleno”, asevera el también líder del Grupo Varma. En plena vuelta a la actividad, busca activamente fórmulas de ayuda al sector Horeca y continúa con sus labores en campo y bodega. “Producimos solo vinos Reserva y Gran Reserva, por eso es fundamental seguir trabajando en la crianza de las añadas 2018 y 2019”. Mientras, ha puesto en marcha la tienda online de Marqués de Vargas.

Bodegueros esperanzados

En Bodegas Emilio Moro también han potenciado este canal. “Los amantes del vino han demostrado adaptar sus rutinas y seguir apostando por encontrar esos momentos de ocio. Iremos descubriendo cuál será el comportamiento social y los nuevos hábitos de consumo”, cuenta José Moro, presidente de Bodegas Emilio Moro y Cepa 21. Desde Alta Pavina recuerdan que esta bebida “lleva en el mercado más de 3.000 años”. Ni esta ni mil pandemias acabarán con ella, claman esperanzados Diego y Hugo Ortega, de Alta Pavina. “Nos hará adaptarnos, creceremos o menguaremos; ganaremos o perderemos. Pero cuando todo pase ahí seguiremos.

En González Byass dieron un giro a su producción para elaborar gel hidroalcohólico y ayudar en la contención de la pandemia. No contentos con eso, dieron un paso más. “Los ingresos de la nueva saca de Tío Pepe en Rama irán destinados al apoyo de la hostelería”, anunció Leticia Sánchez Lara, vocera de la marca.

Por su parte, Diego Burgos, de Castelo de Medina, también piensa que España es un país de hostelería y de calle. Aún así, pronostica que “la gente hará mucha más vida social en casa al estilo anglosajón, la tendencia de consumo en el hogar se mantendrá incluso cuando dejemos atrás esta crisis”.