El cyborg art es un movimiento en el que los artistas extienden sus sentidos más allá de lo físico por medio de el uso de tecnología

Margarita Coneo Rincón - mconeo@larepublica.com.co

El Arte Cyborg es el movimiento que busca impulsar obras en diferentes disciplinas culturales creadas por cíborgs, personas que logran a través de la tecnología la extensión de algún sentido o habilidad. Estas tecnologías insertadas en el cuerpo son consideradas dentro de esta tendencia, como nuevos órganos que nacen de implantes o injertos que se hacen en la piel o en los huesos.

Unos de los artistas más fuertes dentro del movimiento son los cíborgs Neil Harbisson y Moon Ribas; ambos cuentan con nuevos sentidos y están convencidos de que esta tendencia seguirá creciendo en un mundo en el que cada vez la tecnología está más presente en nuestras vidas.

En el caso de Harbisson, tiene una antena implantada en el hueso de su cráneo que le permite percibir colores visibles e invisibles a través de vibraciones audibles en su cráneo, incluidos infrarrojos y ultravioletas, así como recibir colores del espacio, imágenes, vídeos, música o llamadas telefónicas directamente en su cabeza a través de una conexión a internet. Por su parte Ribas tuvo durante más de siete años un implante que le permitía detectar los movimientos de la tierra. Ribas y Harbisson hablaron con LR de su experiencia y lo que esto ha significado para sus vidas como artistas.

¿Cuánto se pueden expandir los sentidos?

Harbisson: Todo depende del sensor que se utilice, así es como uno puede extender un sentido ya preexistente o crear uno totalmente nuevo. Muchos de los sentidos que creamos son inspirados en los que ya existen en la naturaleza porque hay muchos animales que tienen sentidos que el humano no tiene. Nosotros decimos que esta tecnología revela la realidad, no es ni virtual ni aumentada, solo revelada, porque la tecnología nos permite revelar elementos naturales que ya existen, pero que el cuerpo humano no puede percibir. Por lo tanto, mientras más sentidos tengamos, más posibilidades tenemos de conocer el mundo, a nosotros mismos.

Ribas: yo tenía unos sensores que me permitían percibir la actividad sísmica de la tierra y el impacto que tuvo en mí fue entender un poco mejor nuestro propio planeta, por lo que luego de sentir terremotos durante tanto tiempo me hizo preguntarme cómo es posible que pudiéramos vivir en sitios que en realidad son peligrosos; como es que hemos podido construir grandes ciudades al borde las placas tectónicas que están en constante movimiento. Es muy diferente saber que la tierra se mueve y notarlo constantemente a saber que es un organismo vivo que también evoluciona y se va transformando con nosotros.

¿Cómo los ha ayudado?

Harbisson: El hecho de tener la antena me permite percibir colores que el ser humano no puede ver como los infrarrojos y los ultravioletas, eso me permite, por ejemplo, en el caso del ultravioleta, saber si es un mal día para tomar el sol o, o en el caso de infrarrojos, sé cuando hay algún detector de movimientos o puedo detectar si hay algo vivo cerca de mí. Además, tengo un implante en la rodilla que me permite saber dónde está el norte. Por ejemplo, ahora estoy mirando justamente al norte y noto una pequeña presión sobre la rodilla.

Estoy creando un órgano para sentir el paso del tiempo, todos los humanos tenemos la percepción del tiempo, pero no tenemos un órgano específico que nos permita sentir o percibirlo. Entonces he creado un órgano que es circular y se tarda 24 horas en dar la vuelta a la cabeza, por lo tanto, noto la rotación del planeta. El objetivo es poder crear ilusiones del tiempo, si quiero que una situación dure más o menos.

¿Qué tan comunes serán estos órganos?

Ribas: Supongo que las demás generaciones van a aceptar mucho más unirse a las nuevas tecnologías, no solo por razones médicas, sino también como parte de experimentar la realidad de otra manera y experimentarla como una experiencia. A veces con todo esto de la pandemia creo que el futuro va a ser distinto, que ya no se va a viajar tanto o que tal vez el internet no va a resistir el estilo de vida que le estamos dando.

¿Cómo lo diseñan?

Harbisson: Nosotros lo diseñamos como un órgano más que como una herramienta, porque las herramientas están diseñadas para ser usarse y quitarse, un órgano es permanente, no es un wereable que te lo puedes quitar y ya. Dicho eso, deben ser materiales biocompatibles que sean permanentes para tu cuerpo mediante un implante, pueden estar cocidos o que sea óseo integral, es decir, que esté dentro del hueso.

Es necesario que esté dentro del cuerpo para que el cerebro lo pueda ver como un órgano. Los problemas que esto puede tener están relacionados con que el cuerpo lo rechace o que la mente y el cerebro no lo acepten.

Al principio para mi fue muy fuerte percibir tantos colores, me daba mucho dolor de cabeza, pero al final el cerebro se va a acostumbrar y lo va a aceptar como otro sentido, por lo que poco a poco se va adaptando.

¿Es realmente cómodo usar esto?

Harbisson: Sí, se vuelve parte de tu cuerpo, por lo que, al ser órganos, deben ser igual de cómodos para el cuerpo y el diario vivir. Para mi la antena es un órgano más que uso en igual medida que los demás. Al dormir me incomodaba con la cabecera de la cama, pero el problema no era la antena, era la cama por lo que tuvimos que quitar la cabecera.

¿Cómo los ven las personas en la calle?

Harbisson: Bueno la reacción social por tener una antena ha sido lo que más me ha afectado porque el hecho de ir por la calle y que desconocidos me pregunten que es, es algo a lo que me he tenido que acostumbrar, también a ir por la calle y que se burlen de mi, porque ir con una antena en la calle no es algo normal.

En 2004 cuando empecé a salir a la calle con una antena en la cabeza pensé que al cabo de los años sería más normal y que habrían más personas con este tipo de nuevos óganos pero aún no está pasando, sin embargo creo que en algunos años será normal ver a la gente con nuevos órganos y nuevos sentidos, por lo que estaremos viendo a las personas con órganos y sentidos que nunca hemos visto por lo que la sociedad será mucho más diversa de lo que ahora llamamos diversidad.

Creo que en las siguientes décadas la diversidad se va a ampliar a especies, los humanos vamos a tener órganos y sentidos que no son tradicionalmente humanos y la humanidad será una sociedad mucho más diversa de especie.

Estos órganos son catalogados como cosas sobrenaturales o que irrespetan a un Dios ¿Cómo perciben ustedes estas posturas?

Ribas: No creemos tanto en jerarquías, esto es algo más horizontal y nunca pensamos en unirnos a la tecnología para sentirnos superiores sino para tener la oportunidad de sentir mejor algo que ya existe en nuestro planeta, yo no veo para nada que estemos haciendo algo que sea superior ni creo en esta jerarquía de los seres.

Harbisson: Nosotros no estamos yendo contra Dios, sino que estamos colaborando con Dios, no estamos yendo contra la parte orgánica, sino que vamos añadiendo sentidos nuevos, no sustituyéndolo o anulándolos. Hay ramas en la tecnología de personas que quieren cortarse un brazo para ponerse uno robótico, pero ese no es nuestro caso ni el de la mayoría de gente que conocemos a nosotros nos gustan nuestros sentidos orgánicos, pero estamos añadiendo cibernética.

Foro mundial de artes, cultura, creatividad
En el marco de uno de los eventos más grandes en el mundo alrededor del arte, la creatividad y la tecnología, el Gfacct 2020, Ribas y Harbisson, los fundadores de Cyborg Foundation estarán presentando una charla en la que hablarán de las aplicaciones de tener este tipo de nuevos órganos tecnológicos en el arte y de las posibilidades que hay sobre el tema. Además explicarán cómo el arte y el mundo se pueden vivir de maneras diferentes por medio de la creación de nuevos sentidos inspirados en la naturaleza.