El artista prepara su concierto de 20 años de carrera en el Movistar Arena el 14 de marzo, además habló con LR sobre el estado de la industria musical

Joaquín Mauricio López Bejarano - jlopez@larepublica.com.co

En la Medellín de 1989 cuatro de cada 10 discos físicos que se vendían originales en la ciudad tenían que ver con el Rock and Roll o sus derivados, el género que estaba en sus mejores momentos empezaba a competir con las baladas que llegaban de España, México y Argentina; incluso contra el propio vallenato de la Costa que era más económico al pagarse en tiendas.

En ese momento la mayoría de los colombianos no sabían quién era Juan Esteban Aristizábal, aunque para los más aficionados a los sonidos pesados ya se conocía porque Codiscos venía de ficharlo a él y a los demás integrantes de su banda de thrash metal, Ekhymosis, para sacar varios álbumes exitosos.

“Pero la música es más volátil que Wall Street”, dijo alguna vez Michael Jackson, “y los artistas necesitan reinventarse”. Juan Esteban con guitarra y amplificador en mano se fue en busca de una oportunidad en esa volatilidad del consumo de música a Estados Unidos, mientras en Colombia la piratería aumentaba para reducir los ingresos de los artistas, y con ello las oportunidades de crecer.

Pero fue hasta 2001 que aparecieron en los medios los titulares de Juanes, no Juan Esteban, el colombiano que se llevó tres Grammy Latinos en una noche, uno de ellos “mejor artista nuevo” por su trabajo ‘Fíjate Bien’ lanzado en el 2000. Luego, 20 años más tarde, el músico de Medellín pasó a ser “el escritor de desamor tipo rock” y de 100.000 discos vendidos a 20 millones, y de tres Grammy Latino a 38 nominaciones, y 24 ganados; además de otros dos Grammy tradicionales, “hasta a los gringos se les metió el muchacho”, dijo el productor Julio Correal.

Hoy, con un box office que según Pollstar supera US$120 millones por sus más de 400 presentaciones en vivo, Juanes ahora figura en lo más alto de la industria, y lo más reciente es que quedó como el personaje del año de 2019 por la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación; cuando logró este reconocimiento fue incluso aplaudido en la ceremonia por Lars Ulrich, baterista de Metallica, “y pensar que cuando tenía 12 años estaba lleno de afiches de ellos en mi cuarto”, recordó el colombiano.

En conversación con LR, Juanes ahora recuerda la perspectiva de la música desde su actual posición, invita a su gran show de 20 años el 14 de marzo, y aplaude que hoy en día la industria de la música está en recuperación después de la crisis de 2008 que llevó a cientos de artistas a dejar de producir y algunos sellos a detener los trabajos. De hecho, se anima a decir que poco a poco se está desarrollando la cultura de asistir a conciertos en Colombia, y que hay una economía fuerte detrás.

Comprar un disco es sinónimo de un fan que apoya al artista, ¿recuerda cuál fue ese primer álbum que pagó?
El sencillo de 45 revoluciones que sacó Kraken, ‘Muere Libre’, fue la primera vez que fui a una tienda a comprar una disco.

En contraste a eso, ¿usted cree que hoy la gente sí está pagando por música?
Es un proceso que todavía falta mucho. ¿Y qué pasa?, que está YouTube, es gratis. Una persona puede ver el video, y si lo ven 200.000 veces por ejemplo, no sé… pueden ser que lleguen solo US$0,7. Todavía falta regular eso. Es tan complejo para mí, que cómo se divide el dinero de Spotify, no lo puedo explicar. Solo sé que nos toca US$0,003 o US$0,4, y lo mismo con YouTube. Falta que la gente se inscriba, no muchos quieren meterse a Spotify o Deezer, si tienes YouTube.

¿Pero eso no ha ayudado a que la música se recupere en cuestión de ingresos, luego de la crisis de 2018?
Faltan esas regulaciones que llegarán con el tiempo, se necesita regular la relación artista - distribuidor. Requerimos esa parte. Pero en este momento de la música, estamos muchísimo mejor. Está saliendo de esa crisis.

El 14 de marzo en el Movistar Arena usted regresa a un concierto en Colombia. Pero ese mismo mes hay por lo menos otros cuatro conciertos AAA, ¿Colombia está preparada económicamente para tanta oferta?
Eso más o menos ha ido cambiando en Colombia, la cultura de ir a conciertos y que la ciudad pueda tener cuatro o cinco shows el mismo día. Colombia no tenía un lugar más estable para eso, y por ejemplo el Movistar Arena está prestando esa idea de que la gente vaya a un lugar cómodo, falta que pase en Medellín, Cali, en el resto del país para que se desarrolle la industria del entretenimiento. El tema de precio obviamente siempre es un riesgo, pero es más una cultura de acostumbrarnos a shows de buena calidad, no ir a un pantanero sino hacer algo chévere, en la medida que haya infraestructura, mejorará el ánimo por ir al evento. Además poco a poco se ve que hay una nueva ola, y cultura, por los conciertos, eso es hasta más economía.

Usted cumple 20 años como solista, pero empezó con un álbum (Fíjate Bien), muy rockero, pero los dos últimos trabajos tienen hasta reggaetón, ¿será que los músicos tienen que apostarle a ese género para que haya más reproducciones?
No creo que sea así necesariamente, personalmente cuanto terminé de hacer ‘Loco de Amor’ y después el ‘MTV Unplugged’ decía “qué más hago”. En ese entonces empecé a experimentar música de otro tipo, sentarme a producir y eso fue ‘Mis planes son Amarte’, después en el camino fui conociendo a Lalo Ebratt a Crudo Means Raw, me pareció interesante la estética de su sonido. En lo personal me gusta el hip hop, el trap, algo del reggaetón, me quería dar la oportunidad, no de hacer reggaetón, sino de experimentar con ciertos elementos, como la programación que la he tenido en todos mis discos.

Entre 2010 y 2019 se hicieron 380 colaboraciones entre artistas de EE.UU. y Europa, con latinos, hasta Justin Bieber o Madonna están mirando a este lado para producir. ¿Qué tanto importa el mercado en español para la música global?
Son varias cosas al mismo tiempo, la importancia del mercado latino para un estadounidense o europeo es muy importante, más de 1.000 millones de habitantes escuchando música a toda hora, imaginémonos, esos números afectan el algoritmo de cualquier artista.

LOS CONTRASTES

  • Luz Ángela Castro Directora Ocesa Colombia

    “Hoy Colombia es percibido como un país que ha evolucionado, el público está ansioso de contenidos importantes y nuevos; están pendientes de temas de la industria”.

¿La industria es más fácil para un artista hoy que hace 20 años?
El mundo ha cambiado mucho, me fui en el 97, en ese momento aquí no encontraba una oportunidad para hacer lo que quería, llegué a EE.UU. Pero hoy no es tan necesario, Karol G, por ejemplo, viaja por todo el mundo, se ha democratizado la música y le ha dado una importancia al español. ¿Por qué buscan a J Balvin?, porque saben que tienen el público latino escuchando la canción, entonces la importancia del idioma es más grande, hoy es el momento de la música en español.

¿Pero sí hay presión de cantar en inglés?
Se ha convertido en un elemento importante, pero es más presión mía, hice varios intentos porque no es fácil. Prefiero seguir cantando en español.

Usted lanzó su propio sello discográfico, 4Js, por qué terminó, ¿no le gustaría invertir en un nuevo proyecto así?
Eso terminó porque hicimos a Ximena Ángel, Tres de Corazón y Octavio Mesa, pero Octavio falleció, los otros dos proyectos no terminaron de funcionar y yo estaba en un momento donde no tenía un segundo en mi carrera, tenía literalmente la presión de ser artista y estar en el negocio. Me gustaría invertir nuevamente, no lo estoy no haciendo pero sí pensándolo. He estado muy involucrado con las carreras de otros artistas sin estar así, Rosalía por ejemplo, J Balvin, Pipe Ospina, entonces estoy ahí.

¿Qué le falta para llegar a los más alto de la carrera?
Espero aún no haber llegado al punto más alto de mi carrera, pero no lo pienso como “mierda, tengo que hacer algo más”, disfruto este momento y hago la música que quiero hacer, tratando de mejorarla cada vez, con metas que me emocionen para poder estar conectado con lo que hago. Si pensara que ya llegue a lo más alto me quedaría en mi casa engordándome. Cuando veo a Juan Luis Guerra, los Stones o Metallica, quisiera ojalá  llegar allá, dos horas en un concierto cantando requieren salud y muchas cosas, pero mis sueños es hacerlo por mucho tiempo.