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La incertidumbre política en el país americano ha ido creciendo desde los años noventa y durante las elecciones aumentará 28%

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A ocho días de la elección que definirá si Joe Biden o Donald Trump presidirá Estados Unidos, es innegable que la polarización ha marcado el debate, y sumado a los impactos sociales y políticos, la división ya estaría teniendo efectos económicos.

“Elecciones, polarización política e incertidumbre económica” se titula un estudio elaborado por académicos de las universidades de Stanford, Chicago y Northwestern, el cual evidencia que la incertidumbre de la política económica aumenta constantemente en períodos cercanos a las elecciones, siendo 13% el promedio en los meses anteriores o posteriores a la votación, y subiendo en contextos polarizados.

Usando datos de 23 países -entre ellos Chile- concluyen que “las elecciones representan una fuente clave de incertidumbre que puede afectar las decisiones de inversión, gasto y contratación tanto de empresas como de hogares individuales”.

Para el caso de EEUU, la incertidumbre política ha ido creciendo desde la década de 1990, y según el paper los peaks relacionados con las elecciones se han convertido en una “característica importante de la inversión estadounidense”. En el proceso actual, la incertidumbre económica aumentaría un 28% en el mes de elecciones entre Biden y Trump, dice el texto.

Uno de los autores es el académico de Stanford, Nicholas Bloom, quien para poner en perspectiva la cifra explica que tras los atentados de 2001 la incertidumbre aumentó aproximadamente 70%. “Las elecciones polarizadas y cerradas generan casi la mitad de la incertidumbre que vimos después de estos ataques”, precisa.

A su juicio, “esto probablemente reducirá la inversión en EEUU, lo que será particularmente doloroso en este momento, ya que la economía necesita desesperadamente una mayor inversión para recuperarse”.

“Justo cuando la economía se está recuperando de la pandemia, recibe este golpe en la cara debido a la mayor incertidumbre electoral”, lamenta.

Pensando en cómo resolver esta situación, el doctor de University College London sugiere que el principal cambio debiese apuntar a reducir la polarización en la política local, algo que dice ha incrementado con Trump.

Proceso constituyente

Bloom recuerda que en Chile la incertidumbre por elecciones es similar al resto de la muestra, pero dado el plebiscito de ayer y la seguidilla de votaciones de los próximos dos años, indica que estas “probablemente generarán una mayor incertidumbre y, con ella, una reducción en la inversión y la contratación, ya que las empresas esperan a ver qué pasará antes de tomar decisiones costosas”.

Una visión similar sostiene el académico de la Universidad Diego Portales, Hassan Akram, quien afirma que con el plebiscito y las votaciones de constituyentes la incertidumbre aumentará más que en una elección presidencial, pero a la vez, dice que las votaciones municipales y de gobernadores tendrán un menor impacto.

“La variable clave es la elección de autoridades que tendrán la posibilidad de cambiar las reglas del juego para inversionistas y empleados”, dice el doctor de la U. de Cambridge, y plantea que “para Chile la mayor preocupación no es la cantidad numérica de votaciones sino la proliferación de elecciones con alto impacto en las reglas de la propiedad privada”.

Adicionalmente, precisa que “una actitud dialogante de parte de la minoría política que apoya el rechazo en el plebiscito sería lo más importante para mitigar los efectos negativos de la incertidumbre”, ya que esto acotaría el período de debate e incertidumbre en la elaboración de una nueva Carta Magna.

En un escenario de dudas, Akram defiende que “los mayores efectos negativos de corto plazo de dicha incertidumbre podrían contrarrestarse por los también mayores efectos positivos de largo plazo”, lo que se daría si la nueva Constitución desconcentra la economía, aumenta la competitividad y la eficiencia.