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La OIT expuso que es indispensable el diseño y la operación del régimen permanente de aseguramiento con inicio programado para abril

El Economista - Ciudad de México

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) publicaron un análisis sobre el “Programa Piloto para la Incorporación de Personas Trabajadoras del Hogar”, que a más de un año de haber iniciado, presentaron recomendaciones para que, tal y como está programado en abril de 2021, arranque de manera formal y sea obligatorio.

Tras reconocer que el gobierno mexicano ha realizado diversos esfuerzos para dignificar el trabajo del hogar remunerado en el país, la OIT expuso que es indispensable el diseño y la operación del régimen permanente de aseguramiento, ya que su inicio está programado, a más tardar, para el mes de abril de 2021.

Así recomendó introducir incentivos y prácticas innovadoras para aumentar la cobertura, por lo que podría crearse una figura con financiamiento fiscal que permita reducir el costo del aseguramiento; así como construir una fiscalización no tradicional y elaborar un plan nacional de comunicación.

Además, introducir medidas para generar valor adicional a las personas trabajadoras del hogar inscritas en el IMSS: boletos subsidiados para el transporte público, cursos de capacitación, programas de educación formal, préstamos y descuentos comerciales.

De acuerdo con el estudio el número de trabajadoras inscritas ha crecido sustancialmente respecto a las registradas antes de la prueba piloto; incluso ha resistido el fenómeno generalizado de salidas masivas de la mayoría de las instituciones de seguridad social de América Latina, producto del confinamiento y del cierre de actividades impuestos en la lucha contra el Covid-19. De acuerdo con las cifras oficiales del IMSS, al mes de septiembre de 2020 se reportaron 25,369 personas trabajadoras del hogar, número que ha exhibido un constante incremento desde que inició el programa en el mes de abril de 2019; sin embargo, las personas incluidas en la prueba piloto representan alrededor del 1% de las casi 2.3 millones reportadas en el Inegi.

Además, un 83% de las personas trabajadoras del hogar afiliadas a junio de 2020, habían registrado uno o más beneficiarios familiares, los cuales suman un total de 26,605, distribuidos de la siguiente manera: 62.7% hijo(a)s; 23.0% cónyuges o pareja; y, 14.3% madre o padre.

Con registro, mejor salario
En materia de salarios reportados por un lado, en el mes de mayo de 2019, el primero con personas trabajadoras del hogar inscritas en la prueba piloto, el salario promedio registrado de 4,780 pesos supera en casi un 24% al correspondiente a la modalidad voluntaria tradicional de 3,857; la diferencia se mantiene en un 15.5% en el mes de julio de 2020.

El número de personas trabajadoras del hogar inscritas de junio de 2019 a junio de 2020 creció a nivel nacional un 706%, con estados que superan el 1,000% como Baja California, Sonora, Sinaloa, Chiapas y Puebla; no obstante, “estos porcentajes tan elevados son normales en procesos de tan reciente puesta en marcha, pero también reflejan que algunos estados tardaron un poco más para lograr una reacción de sus personas empleadoras y trabajadoras del hogar”, indicó el análisis.

La crisis causada por la Covid-19, indica el informe, “sólo ha venido a exhibir de la forma más cruel posible, las precarias condiciones de empleo de las trabajadoras del hogar”, por lo que los retos y desafíos que entraña la gestión del aseguramiento obligatorio de una población de casi 2.3 millones de trabajadoras obliga a adoptar, progresivamente un paquete de iniciativas para lograr mejores resultados.