Los indígenas retuvieron a ocho policías y les obligaron desprenderse de sus botas, cascos y chalecos antibalas

Reuters

Al menos un indígena murió durante las protestas en contra de las medidas de austeridad del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, lo que alimentaba el jueves un clima de tensión y complicaba el intento de diálogo del Gobierno con los manifestantes.

Las protestas estallaron la semana pasada cuando Moreno puso fin a los subsidios al diésel y la gasolina extra, que han estado vigentes por décadas, en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por US$4.200 millones, con el que buscan reducir un abultado déficit fiscal.

La Defensoría del Pueblo dijo que un manifestante indígena murió el miércoles durante la huelga en Quito en rechazo de las medidas y confirmó la muerte de otras cuatro personas en las protestas de días anteriores, aunque no dio detalles de las circunstancias en que se produjeron estos decesos.

El Gobierno confirmó más tarde el fallecimiento de una persona "por una caída y golpe en su cabeza" durante las protestas del miércoles y de otra persona que fue atropellada en los días anteriores.

Miles de indígenas, que han llegado a Quito desde zonas andinas del país, condenaban la muerte de sus compañeros desde un centro cultural y llamaban "asesino" al gobierno de Moreno. La Conaie ha dicho que al menos tres personas murieron en la protesta.

"Lágrimas de ira tenemos, pero si hemos aprendido de nuestras mamas y taytas que a los muertos de la lucha se los honra multiplicándonos (...) Por eso compañeros y compañeras a radicalizar las acciones", dijo un comunicado la Conaie.

El jueves, los indígenas retuvieron a ocho policías, entre ellos una mujer, y les obligaron desprenderse de sus botas, cascos y chalecos antibalas, según testigos de Reuters.

Desde un centro cultural donde están concentrados, los indígenas exigieron a los canales de televisión locales, que se encontraban realizando la cobertura, a transmitir en vivo la masiva concentración. Además, dijeron que garantizarían los derechos humanos de los policías.

Uno de los policías retenidos dijo a la prensa que habían llegado el jueves de manera voluntaria, en muestra de que "la policía no es represiva", sin dar mayores detalles.

El secretario de la Presidencia, Agusto Briones, demandó la liberación de los uniformados y de unos "27 periodistas de distintos medios (que) no se les ha permitido salir como es su voluntad".

"A nombre del Gobierno demandamos que cualquier proceso de diálogo se haga en el marco de la paz y para ello la liberación de policías y periodistas es una condición fundamental", insistió, al reiterar la disposición del Gobierno a dialogar.

Críticas al diálogo
Moreno, quien trasladó su gobierno a Guayaquil, ha dicho que no renunciará ni dará marcha atrás en las medida, pero anunció el miércoles los primeros acercamientos con dirigentes de los indígenas bajo el acompañamiento de Naciones Unidas y la Iglesia Católica.

El Gobierno dijo que presentarán a los indígenas un plan que incluye las instalación de sistemas de riego, reestructuración y condonación de deudas, un seguro agrícola, entre otros.

"El diálogo que plantea Lenín Moreno es una fantochada", aclaró la CONAIE, al informar que sostendrá el bloque de carreteras y la toma de edificios públicos.

El mandatario declaró en estado de excepción en todo el país y posteriormente un toque de queda nocturno en un intento por apaciguar las protestas, las más fuertes en más de una década y que han incluído saqueos, daños a bienes públicos y bloqueo de carreteras, lo que ha complicado el suministro de alimentos y combustibles.

Las autoridades han dicho que más de 800 personas han sido detenidas.

"No estábamos acostumbrados a una represión de esta naturaleza" dijo el Defensor del Pueblo, Freddy Carrión a Reuters, al señalar que la violencia se ha dado desde la fuerza pública y los manifestantes.

Las protestas también impactaron en el sector petrolero. El Ministro de Energía, Carlos Pérez, dijo a una radio local que las pérdidas alcanzan los 520.000 barriles de crudo, incluida una porción de las petroleras privadas.

Moreno ha dicho que detrás de los disturbios están intentos de desestabilización de su gobierno por parte del expresidente Rafael Correa y del mandatario venezolano Nicolás Maduro, quienes han negado las acusaciones.