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El pronóstico supone un rebote estadístico para México de 3,7% en el PIB en 2021, mientras Brasil tendría uno más moderado de 3%

El Economista - Ciudad de México

Las dos economías más grandes de América Latina y el Caribe, México y Brasil, tendrán dos de las seis recuperaciones económicas menos vigorosas en 2021, previstas por el Banco Mundial.

Este pronóstico supone un rebote estadístico para México de 3,7% en el PIB en 2021, mientras Brasil tendría uno más moderado de 3% también el año entrante.

Al interior del Informe Semestral para América Latina y el Caribe, los expertos del BM prevén que este año, donde vivimos “una de las peores crisis” , Brasil tendrá una caída de 5,4% en el PIB, que incorpora un ajuste positivo desde el -8% que estimaron en junio.

Y para México también afinaron su previsión sobre la contracción esperada para el Producto del 2020, que está ahora en 10%, desde el -7,5% que proyectaron en junio.

De acuerdo con la actualización de pronósticos del Banco Mundial, consignada en el Informe Semestral para América Latina y el Caribe, acompañarán a México y Brasil en el fondo de los rebotes estadísticos, países como Haití y Nicaragua que registrarán la tasa más baja del PIB, prevista en 1.1 por ciento.

En tanto Grenada alcanzará una tasa de crecimiento de 3%, similar a la de Brasil; Costa Rica, con una tasa positiva del PIB de 3,1%; Dominica, con un registro de 3,3% y México, a quien anticipan un avance también positivo de 3,7%.

En el extremo de los pronósticos, quienes tendrán los mayores repuntes del PIB tras la caída generalizada del 2020, serán dirigidos por Santa Lucía a quien anticipan un brinco de 8,1%; Guyana, con un rebote de 7,8% y Perú, con un avance de 7,6%.

Este panorama llevará al PIB regional a una recuperación de 4% para el Producto del año entrante, que es inferior al 5,7% alcanzado en 2010, tras el año de La Gran Recesión y crisis mundial.

Turismo a la baja, bienes primarios impulsan
En la presentación del informe, el economista en jefe para América Latina, Martín Rama, explicó que la estructura económica de cada país le posiciona de distintas maneras para salir de la crisis.

Quienes dependen del comercio de bienes de China, como Brasil, pueden tener una recuperación más importante, resaltó. Si los ingresos vienen del turismo ahí sí hay un mayor problema, lo que parece ser el caso de las economías del Caribe.

Para el caso de México destacó su proximidad comercial con Estados Unidos, y la cuarentena mucho más estricta que ha tenido el país, respecto de la que se ha decretado en Brasil, como un importante diferenciador en la profundidad del impacto económico de esta pandemia.

Respuesta fiscal
El economista del BM reconoció en el primer acto público rumbo a las Reuniones Anuales que el costo de contener la pandemia fue diferenciado en los países de la región, en función de la situación fiscal en que se encontraban al recibir el choque, y de la solidez de sus sistemas de salud.

Realmente el único país que contaba con buffers para una respuesta contracíclica, es Chile, sostuvo. Sin embargo, los países hicieron importantes esfuerzos que en algunos casos, como el de Brasil, ayudaron con transferencias focalizadas a reducir el impacto en la pobreza.

En este punto, destacó la estrategia de Brasil al distribuir los apoyos fiscales a las familias a partir del entramado de su programa de alivio a la pobreza “Bolsa de Familia”.

Repunte de remesas
En la conferencia, el estratega para la región reconoció que los modelos predictivos de economistas en BM apuntaron a una caída en el flujo de remesas durante 2020, que en la evidencia fue distinta.

A manera de hipótesis, pues dice que no hay evidencias suficientes para explicar de forma contundente el repunte que se ha presentado en estos envíos, mostró tres:

La mayor parte de los inmigrantes de la región viven y trabajan en Estados Unidos en sectores donde la actividad continuó pese a las medidas de distanciamiento, que son los sectores de la construcción y venta de alimentos.
Los programas de transferencias dirigidos desde el gobierno “fueron muy grandes, que incluso permitieron bajar la pobreza”.

La solidaridad de los trabajadores latinoamericanos en Estados Unidos que hicieron sobreesfuerzos para ayudar a sus familias en los países de origen, al reconocer que al otro lado de las fronteras, estaban pasándola peor.

Es tal el impacto positivo de estos flujos a los países de la región, que en el caso de México ayudaron a compensar a nivel macro, las menores exportaciones y favorecieron junto con la compresión de las importaciones, a reducir significativamente el déficit de la cuenta corriente.