Los actores económicos han establecido la necesidad de migrar e invertir en sistemas más dinámicos y resilientes como los ESG

Laura Sofía Solórzano C - lsolorzano@larepublica.com.co

La inversión en factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) está tomando cada vez más relevancia en los países del mundo, por eso, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) enfocó su informe de “Perspectivas Empresariales y Financieras de 2020” en estos elementos que toman partido en las finanzas convencionales.

La entidad señala que los fondos de ESG tendrían una mayor resiliencia que los estándares. Esto se habría evidenciado durante el primer trimestre de 2020 en el que los mercados globales sufrieron el primer impacto de la pandemia y los participantes del mercado de finanzas sostenibles se encontraron con que los fondos e índices ESG tuvieron mejores resultados que las inversiones tradicionales. (Ver gráfico)

“Cuando tienes fondos sostenibles usualmente se sacan las petroleras, y si se mira el petróleo se ve que es un activo altamente volátil. Entonces, en recesiones el ideal sería no tener activos volátiles, y estos fondos casualmente, sin ser su objetivo, no invierten en petróleo, que es uno de los activo volátiles. Entonces se llevan una ganancia importante respecto a los que no son sostenibles”, explicó frente a la tendencia Martín Jaramillo, economista y consultor en Upside Radical.

Según señala la Ocde para finales de 2019 los fondos sostenibles globales tenían US$1 billón de activos, de los cuales 75% estaban en manos de inversores institucionales y 25% en manos de inversores minoristas. Además, 51% de las inversiones sostenibles se habrían asignado a acciones públicas y 36% a activos de renta fija.

LOS CONTRASTES

  • Catherine PereiraDecana de la Eicea Universidad de La Sabana

    “Las inversiones de los gobiernos en ESG tienden a ser más resilientes en época de crisis porque son temas de gobernanza que involucran enfocarse en problemas específicos”.

Frente a esto la entidad expresa la necesidad de diferenciar la inversión ESG de la inversión de impacto, donde la última se centra en resolver problemas sociales o medioambientales por medio de inversiones específicas. Actualmente, el mercado de inversión de impacto global es de US$715.000 millones.

En cuanto a inversiones sostenibles, la Unión Europea registra el mayor monto de activos comprometidos con US$14 billones aproximadamente; Estados Unidos le sigue con US$12 billones, y en tercer lugar está Japón con US$2 billones de activos bajo administración.

“Invertir en ese tipo de temas ESG son inversiones que además de generar en el momento inmediato ciertos beneficios también tienden a crear oportunidades y condiciones nuevas a nivel económico, entonces, en épocas de crisis tiende a ser una inversión mucho más resiliente por esa naturaleza”, explicó la decana de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana, Catherine Pereira.

La Ocde señala que la mayoría de los inversores de ESG tienen como principal objetivo mejorar la gestión de riesgos materiales para a largo plazo poder mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo.

Sin embargo, esto no siempre sería posible pues, como señala la entidad, hacen falta herramientas e información detallada que le permita a los actores medir el riesgo partiendo desde la sostenibilidad.