La OIT busca incentivar la conducta empresarial responsable. LR habló con Olga Orozco, jefe de uno de los proyectos para la región

Sofía Solórzano C - lsolorzano@larepublica.com.co

El sector laboral fue uno de los más golpeados por la pandemia, y entidades como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), han decidido apostarle a las empresas en el proceso de recuperación, enfocados también en las prácticas empresariales responsables y la protección de los derechos humanos.

Para hablar sobre el panorama de América Latina, y los planes de la entidad, LR habló con Olga Orozco jefe desde la OIT del Proyecto Conducta Empresarial Responsable en América Latina y el Caribe (Ceralc).

¿Cómo pueden apoyar las empresas a la recuperación?

Las empresas han demostrado tener un papel crítico en esta crisis. Aquellas que operaban formalmente, con una buena planeación y análisis de riesgos han podido sobrellevar la crisis mejor. Además de sobrevivir financieramente, se espera que las empresas puedan mostrar flexibilidad, pero algo que falta para que esto sea posible en la región, es la reducción de la informalidad.

La informalidad es una condición que no facilita la conducta responsable, ni la innovación que requiere el momento. Ahí todavía hay un gran camino por recorrer y va a depender de la presión de los consumidores, de los sindicatos, de las cadenas internacionales de abastecimiento y de las políticas del gobierno, que esa transición suceda adecuadamente.

¿Cómo ve el desempleo, qué pueden hacer los gobiernos?

El retorno a nivel de actividad económica prepandemia tomará varios años, lo que se traducirá en una lenta recuperación del empleo, que como ha demostrado esta crisis, seguirá afectando de peor manera a las mujeres, jóvenes y migrantes.

La recomendación de la OIT para los gobiernos es el de adoptar medidas que vayan en varias direcciones. Por ejemplo, ampliar el cubrimiento de la protección social particularmente en los sectores más vulnerables, el dar apoyo a las empresas por medio de ayudas financieras, y estimular la economía y el empleo mediante políticas fiscales.

En todo esto es de importancia vital, que se promueva el empleo digno y que se reconozca a las empresas que priorizan la conducta empresarial responsable en sus operaciones.

¿Cree que el futuro de las empresas de la región es migrar a la sostenibilidad?

Definitivamente, ya vemos avances en países como Colombia donde hay un creciente interés por parte de las empresas grandes en los esquemas internacionales de cumplimiento y en los sellos de sostenibilidad.

Muchas de estas empresas ya tienen programas bastante complejos en temas laborales como la equidad de género o la erradicación del trabajo infantil. Sin embargo, hay una gran tarea pendiente y es la incorporación de la mediana y pequeña empresa en el proceso.

LOS CONTRASTES

  • Mateo RiveraEstudios Económicos y de Competitividad CCM

    “Hay una gran responsabilidad con la sociedad en el sentido de que procesos productivos deben estar enmarcados en el respeto por los derechos humanos”.

¿En qué consiste el Proyecto de Conducta Empresarial Responsable (Ceralc)?

Es una alianza única entre la Unión Europea (UE), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) y la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. El objetivo del proyecto es promover un crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo en la Unión Europea y en América Latina y el Caribe, mediante el apoyo a prácticas de conducta empresarial responsable.

¿Cómo será el caso específico de Colombia?

El Proyecto está apoyando al Gobierno en la implementación de su Plan de Acción Nacional sobre Empresas y Derechos Humanos. Esto lo hacemos asegurando que haya diálogo entre los actores sociales.

Actualmente desde la OIT estamos capacitando a la Procuraduría General de la Nación, en un curso sobre Empresas y Derechos Humanos, a través de las 32 Procuradurías Regionales y las 164 Procuradurías Provinciales. Y hay un sector en particular donde tenemos varias actividades previstas en el 2021 y este es el sector café. Queremos apoyar a las empresas cafeteras en sus esfuerzos por la erradicación del trabajo infantil y en la promoción de la equidad de género.

¿Cuál es la inversión que se hará para su desarrollo?

Es una donación de la UE de alrededor de 6 millones de euros (US$7,2 millones), que serán ejecutados entre 2019 y el 2022 en nueve países de la región: México, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina y Brasil.

El Proyecto Ceralc se convierte en un catalizador de todos estos esfuerzos, que a su vez, esperamos se traduzcan en una mayor participación en mercados internacionales para las empresas locales, pero también en el desarrollo de una economía más sostenible, que se centre en la protección de los derechos humanos y el medio ambiente.