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La reforma tributaria de US$1,5 billones del presidente estadounidense Donald Trump generó elogios y advertencias por parte de los ministros de Hacienda que asisten a la reunión anual del Foro Económico Mundial
Pasado un mes desde que Trump redujera el impuesto de sociedades llevándolo de 35% a 21% y bajara los impuestos personales en todos los niveles, Stephen Schwarzman, el máximo responsable de Blackstone Group LP, dijo que esas rebajas alentarían la inversión en los Estados Unidos.
“Ahora hay compañías de todo el mundo que tienen la vista puesta en EE.UU. y dicen que es el lugar donde hay que estar”, dijo Schwarzman en Davos, Suiza.
Adena Friedman, CEO de Nasdaq Inc. calificó la reforma de “un motor de crecimiento para EE.UU.”, mientras que Tidjane Thiam, CEO de Credit Suisse Group AG, dijo que impulsaría a las empresas a invertir. “Con el tiempo he aprendido a no apostar nunca contra la economía de EE.UU.”, dijo Thiam.
En Davos hubo otros menos receptivos. Brian Moynihan, CEO de Bank of America Corp., dijo que un 4,1% de desempleo significaba que la “realidad de recuperar muchos empleos es difícil. ¿Dónde va a trabajar la gente?”
Frank Appel, el CEO de Deutsche Post AG, pronosticó que el impuesto tendría un “impacto limitado de corto plazo” pero que acrecentaría el déficit presupuestario y no mejoraría la productividad.
El debate se produjo un día después de que el Fondo Monetario Internacional mencionara la reforma tributaria como motivo por el cual ahora estima que habrá una mayor expansión mundial este año y el próximo. Agregó, sin embargo, que el efecto desaparecería para 2022, a medida que expiren algunas de las reducciones personales y EE.UU. trate de bajar déficit presupuestario.
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