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DIARIO FINANCIERO

La firma también pronosticó que el crecimiento para el próximo año será de 3,9% y será influido por el clima político

Diario Financiero

A medida que se acerca el plebiscito por una nueva Constitución, son cada vez más los actores financieros que advierten sobre los riesgos para la economía que se desprenderían del proceso de ganar el "apruebo" en las urnas el 25 de octubre.

Esta vez fue el turno de Fitch Solutions, firma que en el webinar "Actualización macroeconómica de América Latina: evaluación de Covid-19 y las elecciones estadounidenses", sinceró que revisó a la baja su proyección para el Producto Interno Bruto (PIB) nacional, advirtiendo ahora un desplome de 6% este año, más pesimista que la merma de 5,1% estimada a comienzos de julio.

La decisión, según el analista senior de Riesgo País, Andrew Trahan, fue impulsada por las extensas cuarentenas que "han provocado una importante contracción del consumo privado", pero también por el alto desempleo, que supera los niveles alcanzados en la crisis financiera mundial.

Para el próximo año, el crecimiento sería de 3,9%, calificado como "moderado" por la firma, y fuertemente influído por el clima político y social. La firma estima que en el plebiscito ganará el "apruebo", pero recuerda que la discusión se dará en el contexto de un aumento de la deuda, una economía "débil" y las tensiones derivadas del estallido social del año pasado.

Si bien Fitch Solutions advierte que "cuando hay una hoja en blanco y está la capacidad de reescribir la Constitución desde cero, podría haber una gran cantidad de cambios", también sincera que "no esperamos que produzca un sistema económico y político radicalmente diferente".

"Habrá un fuerte impulso del lado más izquierdista de los delegados para consagrar más derechos en la Constitución (...) por ejemplo la educación, la atención médica, el derecho a una medioambiente limpio, lo que probablemente conducirá a mayores impuestos y mayores gastos", precisó Trahan.

En cuanto a la incertidumbre y riesgos en la inversión que provocaría el proceso, el analista detalló que esperan que persista hasta fines de 2021, lo que coincide con los nueve meses de trabajo posteriores a la elección de delegados en abril.

Con todo, el experto añadió que "para complicar aún más las cosas", Chile también enfrentará elecciones generales a fines del mismo año, por lo que "cuando se combina con una reescritura constitucional, sugieren que es probable que haya un nivel sustancial de incertidumbre política y posiblemente disturbios".

La región frente al nuevo presidente de EE.UU.

El panorama para América Latina no es más auspicioso que el nacional, pues la firma estima una merma de 7,3% del PIB regional este año, con una "recuperación parcial" en 2021, ambos con riesgos a la baja. Así se enfrenta la región a la elección presidencial de Estados Unidos, la cual presenta dos escenarios bastante disímiles dependiendo de quién gane los comicios del 3 de noviembre.

Según explicó el analista de Riesgo País de la entidad, Lee Sutton, en la firma estiman que el demócrata Joe Biden tiene un 70% de probabilidades de llegar a la Casa Blanca, y esperan que de hacerlo, "como presidente aumentaría el alcance diplomático en toda la región y limitaría el uso de aranceles y otras medidas comerciales punitivas".

Sobre Venezuela, un tema que ha sido particularmente polémico durante la actual administración, Fitch Solutions prevé que Biden "apoyaría una respuesta multilateral a la crisis" del país, y otorgaría Estatus de Protección Temporal a 200 mil venezolanos en EE.UU.

Además, destacan que para abordar la migración centroamericana, el exvicepresidente de Obama ha esbozado un programa de asistencia de cuatro años por US$ 4 mil millones para las economías de El Salvador, Guatemala y Honduras.

Desde la otra vereda, la firma apuesta a que Donald Trump tiene solo 30% de probabilidades de ser reelecto, pero de ocurrir esto, vislumbran dos escenarios. El primero apunta a que mantendría el status quo regional, con sanciones a Nicolás Maduro iguales o mayores a las actuales, priorizando operaciones antinarcóticos y aumentando el financiamiento a iniciativas de seguridad nacional en Colombia y Centroamérica, entre otras acciones.

Por otro lado, la estrategia podría ser "impulsar objetivos heredados de transformación", tales como desvincular a EEUU de compromisos regionales o globales -la OTAN, la OMC o la disolución de acuerdos de libre comercio- o adoptar un enfoque más "militarista" hacia Venezuela.