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Irán tiene el costo de felicidad más alto del mundo, que requiere un ingreso anual de US$239.700.
En general, solo un grupo reducido -Dinamarca, Islandia, Noruega, Luxemburgo, Suiza, Irlanda y Países Bajos- logra posicionarse en la parte alta de ambos rankings
¿El dinero no compra la felicidad? Esta pregunta que es tan repetida como debatida, vuelve a cobrar vigencia cuando se contrastan los países más ricos del planeta con los más felices.
Definir la felicidad va mucho más allá de una sola variable. El bienestar se construye a partir de factores estructurales como el empleo, la salud y el entorno económico, pero también de elementos cotidianos que inciden en la vida diaria: el acceso a espacios públicos, la oferta cultural, la movilidad, la convivencia social y la confianza en las instituciones.
Un reciente cruce de datos entre el PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo, con cifras del Fondo Monetario Internacional, y los resultados del World Happiness Report revela una conclusión clara: riqueza y felicidad no siempre avanzan al mismo ritmo.
En el ranking de los países más ricos del mundo para 2026, lidera Liechtenstein con más de US$206.000 por persona; le siguen Singapur (US$162.000) y Luxemburgo (US$155.000). El top 10 lo completan economías pequeñas y altamente integradas al comercio global como Irlanda y la Región Administrativa Especial de Macao, además de potencias energéticas como Qatar y Brunéi.
Por otro lado, también figuran economías avanzadas como Estados Unidos, con cerca de US$93.000 por habitante, y países europeos como Noruega, Suiza, Dinamarca y Países Bajos. Sin embargo, el alto ingreso promedio no garantiza automáticamente altos niveles de satisfacción vital.
Cuando se revisa la clasificación de felicidad para 2025, el liderazgo corresponde a Finlandia, con una puntuación de 7,74 sobre 10. Le siguen Dinamarca e Islandia, ambas con 7,52. El top cinco lo completan Suecia y Países Bajos.
Dentro de los aspectos a destacar se encuentra que economías latinoamericanas como Costa Rica y México se ubiquen entre los diez primeros en felicidad, pese a tener niveles de PIB per cápita considerablemente inferiores a los de la mayoría de países europeos del listado.
En general, solo un grupo reducido -Dinamarca, Islandia, Noruega, Luxemburgo, Suiza, Irlanda y Países Bajos- logra posicionarse en la parte alta de ambos rankings.
Medellín se posicionó como la segunda ciudad más feliz del mundo en 2025 y la única de Colombia, de acuerdo con el ranking elaborado por la revista TimeOut, que destacó los la ciudad paisa por su calidad de vida, ambiente urbano y bienestar general.
Cerca de 97% de los ciudadanos afirmaron que son felices en su ciudad y resaltaron la oferta en gastronomía, el abanico de planes tanto en la noche como en el día y los espacios verdes. El listado es encabezado por Abu Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos, con 99% de aceptación de sus ciudadanos; mientras que el tercer lugar lo ocupa Cape Town, en Sudáfrica.
En el cuarto puesto aparece Ciudad de México, lo que consolida una fuerte presencia de ciudades emergentes y de economías no tradicionales en los primeros lugares del ranking.
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