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El fondo Inverlat va detrás de su revancha en el retail para ampliar un portfolio, que, hace unos días, se achicó tras su salida de New Arrecife

Cronista - Buenos Aires

El fondo Inverlat vuelve a la carga, tres años después de su última compra. En 2017, el dueño de Havanna y de la imprenta de seguridad Icsa adquirió el negocio local de Aspro, fabricante y comercializador de sistemas de compresión para estaciones de GNC. Desde entonces, estuvo a la búsqueda de oportunidades. Pero ninguna fue lo suficientemente atractiva como para cerrar una operación.

Este año, tras una extensa negociación, quiso quedarse con Garbarino. Pero el intento se frustró y Carlos Rosales, presidente del grupo asegurador Prof, se convirtió en su nuevo dueño.

Ahora, Inverlat va detrás de su revancha en el mundo del retail para ampliar un portfolio, que, hace unos días, se achicó tras su salida de New Arrecife, la licenciataria de Reef en Argentina: le vendió su participación en la master franquicia de la marca de indumentaria de surf a su socio en ese negocio, el ex ejecutivo supermercadista Fabián Papini.

En dos semanas, el fondo haría una oferta por la operación local de Sodimac y declinaría entrar en Falabella. Además, habría conversado con Walmart, que -como el holding chileno- busca un socio para su negocio en la Argentina.

"Falabella puso a la venta ambas marcas. El apetito de Inverlat por la cadena de artículos de hogar y construcción se debe a que el modelo de negocio es más sencillo. A diferencia de Falabella, que importa casi toda su mercadería textil, Sodimac se abastece de una amplia red de proveedores locales, un dato no menor, si se tienen en cuenta las posibles restricciones a la importación por el súper cepo", analizan en el sector.

Según fuentes del mercado, Inverlat apunta a entrar en el rubro de tiendas departamentales, atraído por las oportunidades que se presentan en esta industria actualmente. "Hoy, se consiguen precios de entrada más económicos que antes, producto de la crisis. Empresas como estas, en otro contexto, serían más difíciles de comprar. Y, aunque la Argentina atraviesa un momento complejo, el fondo siempre pensó en el mediano-largo plazo", señala un conocedor de sus movimientos.

Inverlat tiene una amplia experiencia en la industria, una ventaja que corre a su favor. "Cuenta con un management de profesionales idóneos, con trayectoria en retail, para darle continuidad a estos negocios en la Argentina", sostienen allegados al holding, que, en su momento, gestionó también las franquicias de Wendy's, KFC y China Wok, ahora, en manos de Desarrollos Gastronómicos SA (Degasa), que tiene como socios a los hermanos Stuart Milne, la familia D'Alesandro (ex Arcor) y Federico Tomasevich, quien renunció días atrás a la presidencia de Grupo Puente.

Comandado por los ex banqueros Carlos Giovanelli, Guillermo Stanley y Damián Pozzoli, Inverlat se define como una conjunción de private equity y family office. En operaciones de hasta de US$100 millones, inyecta capital propio. Cuando superan ese monto, invita a participar a familias argentinas como co-inversores.

El objetivo no es comprar ni vender compañías en un determinado plazo, sino que busca lograr una apreciación del capital a través de su desarrollo y expansión. La ganancia de los inversores radica en el rendimiento que se puede obtener a través de dividendos o estructuras financieras.

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