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EXPANSIÓN

El Banco de Inglaterra ha aparcado el debate sobre los tipos de interés negativos al mantenerlos, por unanimidad, en el 0,1%

Expansión - Madrid

El Banco de Inglaterra partía hoy con una premisa clara: apuntalar la debilitada economía de Reino Unido tras la crisis provocada por la pandemia del coronavirus y los estragos que está provocando el Brexit. Además, las medidas tomadas hoy llegan días después de que el propio gobernador del banco, Andrew Bailey, indicase que los miembros del comité monetario estaban dispuestos a tomar medidas al conocerse que la economía del país sufrió un desplome récord por el coronavirus del 20,4% en abril. Un dato peor de lo esperado que correspondió al mes íntegro de confinamiento en Reino Unido.

Asimismo, en mayo, el PIB de este país retrocedió un 2% en el primer trimestre del año, lo que suponía la mayor caída desde 2008 y una señal de que el Reino Unido iba camino a la recesión. En cualquier caso, hoy el Banco de Inglaterra ha admitido que hay señales de que el impacto de la pandemia en la economía del Reino Unido puede resultar "menos severo" de lo que se temía en un principio.

Los nueve consejeros que forman el Comité de Política Monetaria de la institución monetaria que ahora preside Andrew Bailey han votado, por "unanimidad" mantener el precio del dinero en Reino Unido en el 0,1%, el nivel más bajo de su historia. De esta manera, al no haberse producido ningún desmarque en las votaciones, se aplaza el debate sobre los primeros tipos de interés negativos en la historia del país. Ya desde marzo el Banco de Inglaterra había recortado los tipos de interés del 0,75% al 0,1%.

Lo que sí ha modificado es su programa de compra de deuda pública y privada al elevarlo en 100.000 millones de libras (US$124,6 millones), hasta los 745.000 millones de libras (US$928 millones), con el fin de reanimar la debilitada economía británica. La votación aquí no ha sido tan unánime (8-1), puesto que uno de los nueve consejeros ha optado por mantener el anterior volumen de compras de deuda. La anterior vez que el Banco de Inglaterra elevó este programa fue en marzo, cuando lo aumentó en 200.000 millones de libras (US$249 millones) como parte de la artillería pesada para luchar frente al coronavirus, un momento en el que también bajó los tipos del 0,25% al 0,1%.

Por otro lado, la máxima institución monetaria de Reino Unido ha dejado intacto su programa de compra de bonos gubernamentales en 200.000 millones de libras.

Luke Bartholomew, estratega de inversiones de Aberdeen Standard Investments, asegura que "esta medida era muy esperada y debería considerarse como una posición de espera antes de que se haga una evaluación más completa de las perspectivas económicas y la postura de la política en el Informe de Política Monetaria de agosto. A pesar de su reciente coqueteo con las tasas de política negativas, creemos que es bastante improbable que el Banco vaya por este camino. En cambio, esperamos que se anuncie a tiempo un nuevo programa de expansión monetaria QE, junto con ajustes en sus servicios de provisión de crédito, lo que facilitará y abaratará a los bancos la financiación de los préstamos a la economía real".

La caída del PIB "será menos severa" de lo esperado
En su análisis, el banco central destaca que los datos más recientes sugieren que la caída del PIB mundial en el segundo trimestre de 2020 "será menos severa de lo anticipado el pasado mes de mayo", después de que, tras la gradual retirada de restricciones, haya indicios de un incremento del gasto de los consumidores y de la producción de servicios.

"La evidencia reciente sugiere que la caída del PIB mundial y del Reino Unido en el segundo trimestre de 2020 será menos severa de lo previsto en mayo. Aunque más fuerte de lo esperado, es difícil hacer una inferencia clara sobre la recuperación posterior", ha apuntado la institución, para la que aún continúa presente el riesgo de un desempleo más alto y duradero en el país.

En este sentido, ha advertido de que, incluso con la relajación de algunas restricciones relacionadas con la Covid en la actividad económica, es probable que persista un cierto grado de comportamiento preventivo por parte de los hogares y las empresas, por lo que la economía, y especialmente el mercado laboral, tardarán un tiempo en recuperarse, mientras que la inflación sigue muy por debajo del objetivo del 2% y se espera que caiga aún más en los próximos trimestres por la debilidad de la demanda.

En este sentido, el Banco de Inglaterra considera que los últimos anuncios de relajación adicional de las políticas monetaria y fiscal ayudarán a apoyar la recuperación. Sin embargo, la institución advierte de que persisten los riesgos a la baja para la perspectiva global, incluidos los relacionados con la propagación de la covid-19 entre las economías de mercados emergentes y un repunte de la tasa de infección en las economías avanzadas.

La actual situación sin precedentes supone que las perspectivas para el Reino Unido y el resto de las economías mundiales sean inusualmente inciertas y dependan de la evolución de la pandemia, así como de las medidas tomadas para proteger la salud pública y la forma en que los gobiernos, los hogares y las empresas respondan a estos factores.

El producto interior bruto (PIB) del Reino Unido sufrió el pasado mes de abril un desplome récord del 20,4%, después de registrar una contracción del 5,8% en marzo y del 0,2% en febrero como consecuencia del impacto de la pandemia de covid-19 y de las medidas de contención implementadas.

De este modo, en los tres meses hasta abril, la caída del PIB del Reino Unido alcanzó el 10,4%.