martes, 21 de enero de 2014
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Rubén López - rlopez@larepublica.com.co

Desde que el Gobierno anunció de nuevo su intención de sacar adelante la propuesta para quitarle los tres ceros al peso, han sido diversas las voces que han destacado los impactos que tendría en los distintos sectores económicos. Y aunque estos destacan beneficios en términos de facilidad con las cifras, hay preocupación por los costos que supondría su implementación.

Tal es el caso del mismo proceso de adaptación cultural por el que tendrán que pasar los consumidores con el nuevo peso, lo deberán hacer las compañías de sectores como la banca o el comercio tras aprobar la medida.

Pero al hablar con los representantes de ambos gremios, los aspectos en los que habrá impacto son similares aunque las expectativas, son dispares.

Por el lado positivo, tanto Fenalco como Asobancaria, destacan que el mayor beneficio para las empresas será la facilidad en el manejo de las cifras. Del lado de lo bancos, tendría un impacto positivo traducido en menores dificultades en el cómputo de cifras, lo que podría traer menos costos y que los mismos clientes, puedan manejar de una mejor manera sus finanzas.

Por su parte, el comercio ve con buenos ojos el hecho de que se reduzcan los tres ceros a la hora de realizar los estados financieros. Guillermo Botero, presidente de Fenalco, asegura que de esta forma habrá más similitud con el resto de países y será más sencillo porque ahora, “a la mayoría de los estados le sobran ceros”.

Igualmente, ambos gremios destacaron la importancia de una tasa de cambio expresada en términos simples. “Es muy positivo que un dólar no sean $1.900, sino $1,9, lo que equipara al peso con el resto de divisas”, considera María Mercedes Cuéllar.

Al tiempo, por el lado de las entidades financieras, Asobancaria afirma que la implementación, se podría usar para reducir el efectivo circulante en el país y así impulsar los métodos electrónicos de pago, lo que traería menores costos y más seguridad en las transacciones financieras que hagan los consumidores.

Pero no todo es positivo y también hay reticencias en algunos aspectos, especialmente el comercio. Como dice Botero, “muchos de los comercios le tienen miedo a la implementación”.

Y ese miedo se fundamenta principalmente en los costos que supondría una adecuación de la infraestructura para poder recibir los pagos con las nuevas monedas, lo que para Fenalco, sería un “impacto violento”.

“Para toda la economía supone un alto costo, tanto la emisión como el cambio fraccionario. Todo esto, se vería reducido en caso de que haya una intención real de disminuir el efectivo en circulación para impulsar los pagos electrónicos”, dice Orlando Forero, gerente general de Banco Finandina.

Por otro lado, sobre todo los bancos, creen que los costos vendrían también desde el lado de los planes de educación financiera que habría que llevar a cabo para que los consumidores se acostumbren al nuevo método.

Además, aunque no debería ocurrir, se piensa que se podrían ver prácticas en algunos negocios que traten de engañar o confundir a los clientes, sobre todo a los extranjeros.

Así, quitar los ceros tiene su lado positivo y negativo, ahora solo falta si finalmente el Gobierno saca adelante el proyecto.

María M. Cuéllar
Presidenta de Asobancaria
Se puede pensar que al eliminar los tres ceros, el sector que presentaría el mayor impacto sería la banca, ya que junto con el comercio, son quienes permanentemente se encargan de manejar los billetes y las monedas.

Sin embargo, María Mercedes Cuéllar, presidenta de Asobancaria considera que la medida puede ser una oportunidad para los bancos del país.

Por un lado, asegura que el manejo de las cifras sería mucho más sencillo. “Esto haría mucho más eficiente el manejo de las cifras y de la información financiera, tanto para las entidades, como para el consumidor y eso puede traer beneficios en términos de costos de digitación de números y en el manejo de las cuentas”.

Además, asegura que al implementar el nuevo peso, se podría tratar de quitar de circulación parte del efectivo, lo que ayudaría al impulso de los métodos electrónicos de pago.

Entre las críticas, se ha dicho que habría que invertir grandes sumas en actualizar la infraestructura, algo que para Asobancaria, no sería necesario.

Guillermo Botero
Presidente de Fenalco
En el proyecto, hay varios sectores que se verían impactados una vez entrara en vigor, de los que el comercio sería uno de los más importantes.

En este sentido, el representante del sector, Guillermo Botero, presidente de Fenalco, resumió el posible impacto que tendría en los establecimientos del país como “una situación que no sería crítica, pero que no le gusta mucho a los comerciantes”.

Así, destaca que el principal beneficio para las empresas es la facilidad contable. “Hoy en día ya hay muchas empresas que muestran sus estados financieros en miles o millones de pesos, por lo que el nuevo peso, haría más sencillas esas cuentas”.

Mientras, en el lago negativo, afectarían varios aspectos. “El principal reto sería el cambio cultural que supone para el consumidor empezar a pagar sin los tres ceros, lo que también requiere un compromiso del emisor por tener monedas de centavos. Además, habría un impacto violento al tener que cambiar la infraestructura de pago a las nuevas monedas”, asegura.

José Darío Uribe
Gerente General del Banco de la República
A la hora de implementar el nuevo peso, el Banco de la República tendría un papel fundamental en la creación y promoción de los nuevos instrumentos para el pago en efectivo, y más cuando 90% de las personas aún prefieren el papel moneda.

Sin embargo, el gerente general del emisor, José Darío Uribe, en sus intervenciones, siempre ha mostrado su apoyo. “Quitarle los ceros al peso disminuye los costos de transacción y registro. Eso es un beneficio que va a ser permanente y facilita las transacciones y la contabilidad de éstas”, consideró en el pasado.

Al mismo tiempo, el banco cifró en unos $222.000 millones el costo que tendría la operación, lo que se convirtió en la principal razón para desechar el nuevo modelo, algo que desestimó la entidad. “El argumento de rechazo fue que implicaría más costos para el Banco con el cambio y que los países lo hacían con inflaciones altas, pero lo cierto es que cuando hay inflaciones bajas es más fácil hacer el cambio, así que es el momento ideal. El Banco apoya esta iniciativa”, manifestó.

La opinión

Orlando Forero
Gerente general de Finandina

“La implementación supone un coste para toda la economía y también para los bancos a no ser que se tenga una intención real de disminuir el efectivo”.