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Ernesto Rodríguez - erodriguez@larepublica.com.co

En Colombia uno de los temas en los que más ha trabajado el Gobierno y el sector bancario en los últimos años es la inclusión financiera.

Sin embargo, los resultados no han sido los esperados, y de acuerdo con Christopher Trepel, director ejecutivo del Consumer Credit Research Institute (Ccri), uno de los problemas es que para lograr que se conozcan a los usuarios de crédito, se requiere de la disponibilidad de datos asociados al comportamiento de los mismos. Pero, cuando no se han originado créditos a nichos desatendidos, no se cuenta con la información pertinente.

Durante el conversatorio “Conocer al Cliente con dificultades financieras: ¿deber u oportunidad?”, impulsado por Refinancia y en el que participaron, Ana Fernanda Maiguashca, codirectora del Banco de la República y David Salamanca, director de regulación financiera del Ministerio de Hacienda, entre otros, Trepel explicó que de acuerdo con las investigaciones que se han hecho en Estados Unidos, se ha encontrado una serie de diferencias cognitivas, actitudinales y demográficas entre clientes con buena calificación crediticia y clientes con mala calificación crediticia.

“Este tipo de información nos conducirá a desarrollar productos, servicios, y enfoques para interactuar apropiadamente con consumidores desatendidos, y frecuentemente incomprendidos”, explicó el investigador.

Además agregó que el objetivo del centro de investigación es lograr entender cómo las personas piensan y se comportan con respecto al crédito y así poder brindar ese conocimiento a los grupos de opinión para que los utilicen de la manera correcta y logren generar políticas públicas que propicien la inclusión financiera entre otras cosas.

Kenneth Mendiwelson, presidente de Refinancia aseguró que “hemos entendido que en Colombia existe una dinámica importante que busca ofrecer crédito a nichos desatendidos. Hay una serie de fuerzas que van a influenciar el desarrollo de esta industria, como la regulación alrededor de la protección de datos y las políticas de inclusión financiera”.

El problema, de acuerdo con lo expresado por Irene Velandia, quien trabaja en el equipo de telecomunicaciones de Brigard & Urrutia, es que en la actualidad acceder a la información de las personas, primero tiene implicaciones legales, por los permisos que hay que tener; y segundo, no todos están interesados en suministrarlos. En muchos casos, los individuos no proveen información por temor a que esta no sea utilizada apropiadamente. Para Trepel “lo más peligroso de quienes diseñan políticas públicas, que no las apliquen. Es crítico que el gobierno, el sector privado, y la academia utilicen adecuadamente la data de este tipo de investigaciones”.

De esta manera queda en evidencia que la inclusión financiera debe ir de la mano con el conocimiento del consumidor.

Tasas de interés alejan a consumidores
Para Kenneth Mendiwelson, presidente de Refinancia, las tasas de interés en el país permiten ajustar el riesgo de la población hasta un punto, pero solo permiten entrar al sistema financiero a los consumidores tradiciones. Por lo anterior algunas tasas lo que hacen es segmentar el mercado, “el acceso a los créditos en el país todavía es nulo y hace falta fortalecer la inclusión financiera y ofrecer productos para cada tipo de segmento”, agregó. Para Trepel, entre 50% y 60% de la población local, no tienen acceso a créditos en el sistema.