La implementación de sistemas biométricos como forma de pago está mucho más cerca de lo que pueda parece

Expansión - Madrid

Hace 30 años era casi imposible imaginar que el teléfono se convertiría en un dispositivo del que dependerían decenas de operaciones, entre ellas los pagos. Aunque el pago contactless aún está en pleno desarrollo y tiene mucho margen para crecer, ya se mira a un futuro en el que no se necesitará ni dinero papel, ni tarjetas para pagar.

Las previsiones apuntan a que el pago mediante el dispositivo móvil sea la principal tendencia. “El consumidor 3.0 realizará la mayoría de sus gestiones a través del celular. En Suecia, más del 90% de las transacciones ya se realizan así, incluido el pago del transporte público y colectas en las iglesias”, explican desde la escuela de negocios Esade.

Biometría

La implementación de sistemas biométricos como forma de pago está mucho más cerca de lo que pueda parecer. Emplear factores únicos de cada persona, como la huella dactilar, la voz o el reconocimiento facial, la convierte en una solución de alto rango de seguridad.

En 2018 Visa inició un programa piloto de una nueva tarjeta de crédito con Mountain America Credit Union y Bank of Cyprus, en la que se utilizó un sensor de huella dactilar en la tarjeta, ofreciendo una alternativa al uso del PIN o la firma para autenticar los pagos.

Por su parte, Mastercard aseguró que este año todos sus clientes podrán identificarse a través de la biometría cuando compren o realicen pagos a través de Mastercard Identity Check.

“El futuro pasa por adoptar sistemas de pagos invisibles en los que el usuario entre a un negocio y consuma sin tener que pasar por caja. Vamos camino a no hacer nunca más colas”, aseguró el responsable de Pagos Globales de la entidad.

Selfie & Go permite a los usuarios de los restaurantes de la sede del banco pagar sus consumiciones tan solo con mirar hacia las cámaras situadas dentro de unas cabinas junto a las cajas registradoras.

El sistema identifica el rostro del cliente -previamente registrado en el sistema- y realiza automáticamente el cargo en su tarjeta para hacer efectivo el pago.

Asimismo, Alibaba implantó en un restaurante de cadena de comida rápida KFC la tecnología Smile to Pay (Sonríe para pagar), por la que el consumidor posa un par de segundos frente a una cámara 3D, indica su número de móvil y el pago se realiza automáticamente.

Adiós al efectivo
La tokenización de los pagos permite reemplazar los datos sensibles de una tarjeta bancaria por un código único identificativo, llamado token, que se emplea durante la transacción. De esta forma, no es necesario exponer los datos reales de la tarjeta de crédito y las operaciones son más seguras, explica BBVA.

Y las tarjetas de crédito, ¿seguirán existiendo? “Sí, pero hablaremos más de credenciales que de tarjetas. En el mundo hay más de 3,300 millones de tarjetas Visa, que permiten pagar de manera segura, y los negocios y comercios que las aceptan lo hacen porque les otorga confianza. Las tarjetas seguirán existiendo, porque los 16 dígitos del número que contienen son la base sobre la cual se realiza la tokenización.

Pero no siempre será necesario fabricarlas, podrán llevarse en los teléfonos móviles, relojes o integrarlas en marketplaces o dispositivos del Internet de las Cosas (IoT) a los que autoricemos a través de los tokens para realizar compras”, comentó Andrea Fiorentino, Head of Products & Solutions South Europe at Visa.