domingo, 2 de diciembre de 2012
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Vanessa Pérez Díaz - vperez@larepublica.com.co

Los tiempos del fútbol colombiano están cambiando, y para bien. De los días en que las oncenas nacionales se asociaban a grupos ilegales se pasó a un escenario donde destacadas empresas del sector privado negocian para tener el control accionario de los equipos.

La Organización Ardila Lülle y los dueños de Olímpica (la familia Char) ya no son los únicos empresarios que entre sus activos poseen equipos de fútbol: Atlético Nacional y Junior, respectivamente. Tampoco lo es Equidad Seguros, que aún se mantiene a flote con La Equidad (Bogotá), a pesar de la crisis a la que se sometió con su principal patrocinador, la firma Saludcoop.
 
Al más reciente anuncio de adquisición de capital accionario, en el que más del 60% del Deportivo Independiente Medellín (DIM) pasó a manos de un grupo de inversionistas antioqueños, entre los que se encuentra el dueño de Construcciones El Cóndor, Jorge Correa; le anteceden otras transacciones. 
 
A mediados de octubre de este año, el fabricante de camiones estadounidense Kenworth de la Montaña adquirió el 37% del Once Caldas de Manizales y participó en una capitalización de $1.200 millones para controlar el 70%, una transacción que representó para el club deportivo una inyección de capital necesaria para saldar deudas millonarias, principalmente con los jugadores.
 
“Este acuerdo de compra lo recibimos con mucha alegría porque el Club estaba grave y aparece un salvador, algo que habíamos planteado públicamente”, indicó el gerente del equipo de fútbol manizalita, Duván Vásquez. 
 
Reducir el pasivo de más de $20.000 millones será una de las principales tareas del nuevo accionista mayoritario del Once Caldas, un equipo cuya precaria salud económica lo llevó a acogerse  a comienzos de agosto de este año a la ley de reestructuración económica o ley 1116, ante la Superintendencia de Sociedades.
 
Sociedad anónima, ¿La salvación?
La llegada de nuevos accionistas, principalmente de amplia trayectoria empresarial y prestigio económico, surge de forma paralela a la Ley 1445 de 2011 (por medio de la cual se modifica la Ley 181 de 1995), en la que se estableció la obligatoriedad de que los equipos de fútbol dejaran de ser corporaciones y se constituyeran como sociedades anónimas. 
 
“Es importante que con la nueva estructura societaria que ahora tienen los equipos de fútbol, la empresa privada se de cuenta que esta práctica es un buen negocio”, expresó el presidente de la Dimayor, Ramón Jesurún.
 
Y es que uno de los principales beneficios de que las oncenas pasen a ser sociedades es que pueden administrar o negociar el capital accionario de forma pública o privada, bien sea a través de la emisión de acciones en la Bolsa de Valores o por una negociación particular con uno o varios inversionistas.
 
“Al convertirse en sociedades anónima los clubes ganan transparencia, antes no se sabía quiénes eran los dueños y era muy difícil verificar la información”, destacó el superintendente de Sociedades, Luis Guillermo Vélez.    
 
El peso del patrocinio
Pero cuando los accionistas no son grandes compañías, como en el caso de Santa Fe, donde 65 personas naturales son dueños del equipo, o de Millonarios (Azul y Blanco S.A.), que se capitalizó y democratizó sus más de 24 millones de acciones con una emisión pública, el poder económico lo tienen sus patrocinadores. 
 
En este  último equipo, por ejemplo, son varias la marcas que dan soporte financiero a la oncena capitalina. Uno de ellos es Hyundai, que se sumó este año como patrocinador y cuya incorporación significó una suma de $1.400 millones para la temporada de este año. 
 
“Desde el año pasado, empezamos a analizar qué podíamos hacer en Colombia en la liga de mayores, pues estuvimos en el Mundial sub-20, donde nos fue muy bien. Decidimos entonces apoyar a Millos por ser el equipo de mayor hinchada”,  indicó a comienzos de año el vicepresidente Ejecutivo de Hyundai Colombia Automotriz, Gustavo Lenis.   
 
Con Santa Fe sucedió algo parecido, pues la marca de motocicletas AKT también anunció su incorporación como patrocinador a este equipo de fútbol, para el año en curso. 
 
Los nuevos brazos financieros no solo fueron para los equipos que están tradicionalmente en la Categoría A. Este es el caso de Patriotas, que ascendió este año de la B y requería una suma de $4.000 millones, la cual logró conseguir a través de patrocinio. 
 
Ejecutivos y multimillonarios detrás del balón
Los empresarios Fuad Char y Ardila Lülle fueron los primeros ejecutivos colombianos en tener bajo su control un equipo de fútbol. Mientras el primero se hizo accionista mayoritario del Atlético Junior, de Barranquilla, en 1972, el magnate local de las gaseosas adquirió en 1996 (26 años después) al Atlético Nacional, de Medellín. Pero esta tendencia no solo es de Colombia: el multimillonario Carlos Slim es propietario del Club Pachuca y Club León; el acaudalado petrolero ruso de origen judío,  Roman Abramóvich, es el dueño del Chelsea Football Club; el llamado equipo ‘merengue’ (Real Madrid) está en manos del empresario español Florentino Pérez; y uno de los hombres más ricos de Italia, Massimo Moratti, es desde 1995 el accionista mayoritario del Inter de Milán.
 
Las opiniones
 
Ramón Jesurún
Presidente de la Dimayor
“Es importante que con la nueva estructura societaria que ahora tienen los equipos de fútbol, la empresa privada se dé cuenta que esta práctica es un buen negocio”.
 
Duván Vásquez
Gerente del Once Caldas 
“Esta operación hace que el control accionario del equipo lo tenga Kenworth, que comenzará a pagar los salarios atrasados de los jugadores, a quienes se les debía en promedio dos meses”.