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Felipe Lloreda Ortiz, fundador y presidente de Hoteles B3.
Felipe Lloreda Ortiz, fundador y presidente de Hoteles B3, explicó que esta alza genera una reducción en los puestos laborales, para adaptarse a la realidad
El aumento del salario mínimo ya lleva más de tres meses aplicado y uno de los sectores más afectados por esta medida es el hotelero, con relación a la contratación de nuevo personal, tal y como afirmó Felipe Lloreda Ortiz, fundador y presidente de Hoteles B3.
Lloreda recalcó que han tenido una reducción en puestos de trabajo por esta medida, y habló sobre los niveles de inversión en Colombia por los impuestos y los segmentos que destacan en el turismo.
Lo que más está perjudicando es la subida del salario mínimo y ha tenido un impacto real en la operación por dos razones. Primero, con nuestro hotel en Ráquira, que solo abre cuatro días a la semana. Pagar el mínimo mensual no hace sentido y ha sido muy difícil normalizar la operación laboral allá.
En Bogotá y Chía los costos subieron de forma importante, lo que nos obliga a apretarnos y no crecer en contratación como habíamos pensado. Estamos reduciendo puestos laborales para acomodarnos a esta nueva realidad.
Al subir los costos, la única forma de manejarlos es aumentar la tarifa en los hoteles, pero infortunadamente es poco elástica; no se puede subir al antojo en un mercado tan optimizado y competido como el nuestro.
Las tarifas en términos reales no crecen hace más de 10 años, lo que significa que las operaciones son cada vez menos rentables y menos interesantes para nuevos jugadores que inviertan en Colombia. Sumando todos los impuestos, la cifra es alta y termina aburriendo al empresario; el esfuerzo es titánico.
Lo más difícil para el empresario colombiano es el tema normativo en lo laboral.
Colombia cada año pierde capacidad competitiva a nivel laboral. En macro es menos interesante para un inversionista extranjero, porque es complejo y costoso. A esto se suma que las nuevas generaciones no están inclinadas a trabajos tradicionales, por lo que conseguir talento joven es difícil.
El turismo en Colombia tiene dos fallas estadísticas. Primero, mucho es de tipo corporativo de lunes a viernes, que no deja tanta plata, pero el Dane no lo desglosa. Incluyen al colombiano que vive fuera y regresa al territorio.
Segundo, cada vez tenemos menos turistas de Estados Unidos y Canadá, que son sensibles a las noticias de seguridad y a los rumores de robos a turistas.
En cuanto a la realidad, la infraestructura es deficiente. No han terminado la Ruta del Sol; llegar a Cartagena en carro toma 25 horas, porque hay tramos muertos desde hace 20 años.
La inversión en infraestructura turística y de movilidad es prácticamente nula. La aeroportuaria no ha crecido en muchos años y las terminales aéreas están colapsadas. Podríamos crecer al triple si hubiera una infraestructura al servicio del turismo en Colombia.
Otro tema aberrante es el inglés. Conseguir talento bilingüe es difícil en Bogotá e imposible en las regiones. Decir que seremos potencia mundial de turismo cuando nadie habla inglés es ilógico.
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