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El año pasado hubo 63 atentados, de los cuales 62 fueron al oleoducto Caño Limón-Coveñas.
Con el fin del cese bilateral del fuego con la guerrilla del ELN, uno de los más afectados ha sido la infraestructura de Ecopetrol y, en este sentido, las comunidades aledañas y el medio ambiente.
El oleoducto de Caño Limón-Coveñas sufrió tres atentados en Cubará (Boyacá) y Saravena (Arauca) mientras que el Trasandino tuvo uno en Mallana, Nariño. También hubo un atentado en una línea cerca al pozo Cupiagua en Aguazul (Casanare).
Según las cifras de la petrolera, el año pasado hubo 63 atentados, de los cuales 62 fueron al oleoducto Caño Limón-Coveñas. Producto de los atentados, el oleoducto estuvo fuera de operación durante 186 días, lo que significó que el país dejara de producir alrededor de 1,6 millones de barriles.
A esto hay que agregar el secuestro de Rafael Riaño, contratista administrador de Ismocol, empresa encargada del mantenimiento y reparaciones del oleoducto Caño Limón-Coveñas y Caño Limón-Samoré.
Germán Espinosa, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros (Campetrol), gremio al que está afiliada Ismocol, rechazó el secuestro y exigió la inmediata liberación del contratista.
La Secretaria de Movilidad reportó inundaciones y encharcamientos en la Cra. 7 con calle 53, la Cra. 7 con Av. Chile (calle 72) y la Av. Circunvalar con calle 85.
Las manifestaciones fueron pautadas por el jefe del Estado para este miércoles a las 4 de la tarde, en todas las plazas del país