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Rebaja de Standard & Poors de BB a BB- llevó el riesgo país al nivel más alto en un año
En los primeros meses del año, el aumento de los CDS a 232 puntos básicos ya alertaba sobre una nueva rebaja. Los CDS del país son los más altos entre la región
Esta semana, el mercado recibió una noticia que, aunque de gran importancia, no tomó por sorpresa a los inversionistas: la calificadora S&P Global Ratings rebajó la calificación soberana de Colombia de BB a BB-.
Lejos de ser un evento inesperado, la decisión venía siendo anticipada por el comportamiento de los credit default swaps (CDS) a cinco años, un indicador clave que mide el riesgo crediticio de un país, es decir, la probabilidad percibida de incumplimiento de su deuda soberana. Desde hace meses, este termómetro del mercado ya reflejaba un deterioro en la percepción de riesgo.

En marzo, los CDS de Colombia alcanzaron niveles cercanos a 232 puntos básicos, igualando los máximos observados en abril de 2025, lo que evidenciaba que el ajuste en la calificación era, en buena medida, un escenario ya internalizado por los inversionistas.
Así lo explicó Omar Suárez, gerente de renta variable de Aval Casa de Bolsa, quien señaló que la razón detrás de este comportamiento “es que se observaba un deterioro importante en las cuentas fiscales. Los CDS, que reflejan el riesgo país, ya venían capturando esa información desde el momento en que se optó por suspender la regla fiscal”.
Sobre las implicaciones, agregó que “esto significa que al Gobierno le van a exigir tasas más altas. Esto también afecta a toda la economía, a las empresas y a las personas. Si los inversionistas le cobran más al Gobierno por su deuda, intrínsecamente todos terminamos endeudándonos más”.
En esa misma línea, Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen y el Consejo Gremial Nacional, afirmó que “el capital global se asigna según el riesgo. Con una calificación más baja, Colombia pierde competitividad frente a otros destinos y se reduce el interés por proyectos de largo plazo”. Además, advirtió que “no es un fenómeno aislado. Afecta transversalmente a sectores como energía, infraestructura, industria, agro y tecnología, así como a los consumidores, porque todos dependen del financiamiento y la confianza”.
Para Gutiérrez, en sectores intensivos en capital, como energía e infraestructura, el aumento en tasas y la carga impositiva elevan la probabilidad de aplazamiento o cancelación de proyectos. En sus palabras, esto implica menos obras, menos empleo, menor crecimiento y riesgos para la disponibilidad de servicios esenciales.
Pero, retomando el CDS, indicador que refleja el riesgo país, al comparar a Colombia con otras economías de la región se observa que actualmente presenta los niveles más elevados entre sus pares latinoamericanos, ubicándose alrededor de 203 puntos básicos en los primeros días de abril. Este nivel no solo supera al de países como México, Perú, Chile o Panamá, sino que también está por encima de Brasil, con el que frecuentemente se compara bajo la narrativa de una posible “brasilización” de la deuda colombiana.
En el caso de Brasil, los CDS a cinco años se ubican en 153,9 puntos básicos, es decir, cerca de 50 puntos por debajo de Colombia. Frente a México, la diferencia es aún mayor, de aproximadamente 114 puntos básicos, ya que sus CDS se sitúan alrededor de 89 puntos básicos.
En comparación con Panamá, la diferencia es de 91 puntos básicos, ya que ese país registra CDS cercanos a 112 puntos. Finalmente, frente a Chile, la brecha asciende a 156 puntos básicos, dado que el país austral presenta un nivel de 47 puntos.
También hay que considerar la otra cara del endeudamiento: los TES. En particular, los títulos a corto plazo, TCO, han venido aumentando su tasa hasta alcanzar máximos históricos para esta referencia. Actualmente se ubican en niveles de 13,6%, lo que refleja la situación de las finanzas del país.
En este contexto, la rebaja de la calificación no representa un punto de inflexión, sino la confirmación de una tendencia que el mercado ya venía señalando con claridad: un aumento en la percepción de riesgo. El cambio de Gobierno deberá venir con una política fiscal.
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