Con la salida de dos posibles oferentes se hicieron evidentes los problemas estructurales del mercado, que hacen poco atractivo participar en el negocio

Adriana Carolina Leal Acosta

Con la salida de Celsia y Servigenerales de la puja de Electricaribe, se hicieron evidentes los problemas estructurales que han hecho poco atractiva la subasta que ya ha sido reprogramada cuatro veces, y que ponen sobre la lupa la posibilidad de que Caribe Sol, se quede sin un operador, mientras que Caribe Mar sí tenga una empresa.

Por un lado, están los crecientes costos que tiene que asumir la empresa por la energía que se presta pero que se pierde por robo o fallas técnicas, los cuales han subido de 22% de sus gastos en 2016 a 27,96% en 2019.

Lo anterior se refleja en que, por ejemplo, Electricaribe el año pasado tuvo un Ebitda negativo de $567.515 millones y que actualmente la empresa está expuesta en bolsa en más de 40% con precio por kilovatio promedio de alrededor de $380 , mientras que según los expertos, una empresa sana de esta misma naturaleza está expuesta a bolsa en 10% aproximadamente y el resto está representado en contratos con kilovatio promedio de $220.

Adicionalmente, se debe tener en cuenta que los nuevos dueños de la empresa tendrán que subir la tarifa en cerca de 35% según la Creg, en una región en la que la costumbre de no pagar por el servicio es reiterativa, y en la que la infraestructura tiene muchas falencias, por lo que ponerla a punto demanda hacer inversiones mayúsculas, que si bien no se tienen dimensionadas de qué tamaño, las condiciones de la subasta determinan que a 10 años se deben inyectar al menos $8,7 billones.

Otro de los indicadores negativos que tiene la compañía es la duración promedio por interrupción que en 2016 era de 96 horas y en 2019 ascendió a 120,26 horas.

“Esta es una región con una historia larga y complicada que dificulta la gestión, y por eso las empresas evaluaron eso que no era rentable ir por todo el negocio”, señaló Germán Corredor, presidente de la Asociación de Energías Renovables.

Por el momento, se conoce que EPM sí presentó oferta, pero esta fue para el bloque de Caribe Mar, que agrupa a los departamentos de Cesar, Bolívar, Sucre y Córdoba. Mientras que para Caribe Sol, grupo conformado por Atlántico, Magdalena y La Guajira, en el que Servigenerales se había mostrado interesada hasta el último momento, decidió no participar.

Por su parte, Celsia señaló en un comunicado que “las variables con las que se ha configurado el negocio, el volumen estimado de inversión para actualizar y recuperar las redes, adicional a los sistemas de gestión, y en conjunto con las capacidades operacionales que se requieren para dar una verdadera mejora en la calidad del servicio de energía, no permitían superar los umbrales de rentabilidad que se estimaban necesarios”.

Por esa razón, y frente al inminente escenario en el que Caribe Sol no podría ser adjudicado este viernes, el plan B del Gobierno sería el de hacer las inversiones y abrir una licitación para que una firma privada haga la operación, tal y como funciona en el departamento de Chocó, en el que cada cinco años se abre un nuevo proceso.

“Esta es la única opción que tiene el Gobierno. De hecho, invertir en las redes de Caribe Sol, no es un escenario que no estuviese contemplado, por eso se tomaron decisiones presupuestaras en la anterior reforma tributaria”, dijo una fuente que pidió no ser citada.