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Teresita Celis - tcelils@larepublica.com.co

Si bien la apuesta en desarrollo productivo de regiones como el Eje Cafetero -sin dejar de lado los sectores convencionales- es hacia el tema de las tecnologías de la información, la biotecnología y el turismo, los jóvenes siguen teniendo como preferencia, en una mayor proporción, estudiar las llamadas carreras tradicionales.

De acuerdo con los datos del Ministerio de Educación, las carreras más ‘taquilleras’ -por así llamarlas- en el Eje Cafetero siguen siendo las afines a la administración, educación, medicina, ingenierías y derecho.

Estos programas, que se constituyen en los de mayor número de peticiones de acceso, recibieron en 2012, según las cifras más actualizadas del Mineducación, un total de 30.000 solicitudes, acaparando 60% del total de las inscripciones de la región.

En cuanto al número de matriculados efectivos, el Ministerio indica que 58% de los estudiantes cursa carreras relacionadas con la administración, educación, ingeniería de sistemas, industrial y mecánica; derecho, contaduría pública y medicina. Sólo en el año 2012, se registraron unos 60.000 estudiantes cursando estos programas, de un total de matriculados en pregrado, al corte de la vigencia pasada, de 104.000, aproximadamente.

Pero, ¿a qué se adjudica este fenómeno? Los expertos en temas de educación y vocación profesional consultados por este diario, coinciden en atribuirle la alta demanda de los jóvenes por carreras tradicionales, a un factor que aún sigue teniendo mucho peso en sociedades como la colombiana: el prestigio, y para decirlo en palabras mas certeras: el estatus.

“Hay un imaginario en los muchachos que los hace buscar carreras que en algún momento fueron de gran éxito profesional y económico, y medicina, por ejemplo, era como el ideal para mucha gente que quería tener una carrera exitosa. Es un tema de prestigio y de estatus que en una sociedad como la nuestra se extiende en el tiempo”, dijo el investigador y profesor en temas de gestión del talento humano de la Universidad de Manizales, Gregorio Calderón.

La Dirección de Capital Humano del Programa de Transformación Productiva (PTP), adscrito al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, coincide con Calderón, e indica que si bien estas carreras dan estatus frente a la sociedad, no son las mayores generadoras de empleo.

En este sentido, Calderón señala que buena parte esto se debe a que en los colegios no se hace el suficiente trabajo vocacional con los muchachos y se van creando, frente a otras carreras, especies de estigmas que hacen que no se valoren lo suficiente otras profesiones. El PTP indica que se debe hacer un cambio cultural hacia una orientación profesional que lleve a los jóvenes a conocer y a cursar carreras no tradicionales, sobre las cuales el sector productivo está demandado mano de obra y por lo tanto se requiere de formación.

Sin embargo, en algunas ramas como las agropecuarias, el desestímulo para estudiar estas carreras viene por cuenta de la crisis del sector y del descuido del Estado frente a este renglón productivo. “La agronomía era una carrera con mucho éxito y muy demandada. Eso cayó porque no se le vio futuro y vincularse laboralmente no es fácil”, agregó. Esa situación es catalogada por expertos como paradójica si se tiene en en cuenta que, precisamente, uno de los potencialesdel país frente a las necesidades crecientes del mundo por alimentos, está en el desarrollo de la agricultura. Se estima que sólo entre un 2% y 4% de los muchachos egresados de colegios se inclinan por carreras de ciencias agropecuarias.

Pero el PTP, pone otro factor sobre la mesa. Según el análisis que hace el Programa, está demostrado que el impacto de la televisión sobre las decisiones de los jóvenes es alta. “Los muchachos siguen inclinados en temas de la medicina, astronomía y música, entre otros, porque existen series de televisión relacionados con ello, incluso la criminalística. Por otro lado, la educación se convirtió en un negocio y las universidades abren programas de acuerdo a la demanda de los jóvenes sin tener en cuenta la salida de esas carreras frente al mercado laboral. Y un tercer factor es que todavía falta articulación y trabajo entre la universidad y la empresa”, sostuvo la Dirección de Capital Humano del PTP.

La directora del Programa de Acompañamiento Académico de la Universidad Católica de Pereira, Ana Sofía Gaviria, reconoce que si bien ha habido acercamientos entre la universidad y la empresa, falta que esa relación sea permanente y fluida.

“Eso sigue siendo un reto tanto para las universidades como para el sector productivo. El tema no está resuelto pero hay en Pereira la propuesta del programa de círculo virtuoso que tiene la Universidad Tecnológica de Pereira y que busca articular todos los niveles de formación desde el jardín hasta la etapa superior con la empresa”, agregó.

Sin embargo, indica que la preferencia de los jóvenes por las carreras tradicionales, puede obedecer más a un factor de desconocimiento sobre los programas nuevos que están en oferta y sus pénsum, especialmente de muchachos que son de municipios diferentes a las capitales. También señala que sigue habiendo casos en los cuales esas decisiones están influenciadas por los padres o amigos. “En la universidad ha pasado con Negocios Internacionales. Cuando uno indaga a estudiantes señalan que la eligen porque está de moda o les va a dar dinero, o porque la escogió el novio o el amigo. Entonces ve uno que los estudiantes muestran interés por una carrera que en realidad desconocen”, puntualizó.

De los 104.000 estudiantes en pregrado, al cierre de 2012, 37,3% son de Risaralda, 35,2% de Caldas y 27,5% de Quindío. Desde 2011 a la fecha se han creado 81 nuevos programas de pregrado en la región: 33 del nivel tecnológico, 26 universitarios y 22 técnico profesional.

¿Y qué de las técnicas y tecnológicas?
Otro de los factores que resaltan los expertos es que existe el mito de que estudiar carreras técnicas y tecnológicas es poca cosa o se ubica en el nivel de obrero, sin valorarse la formación técnica profesional, que en muchos casos necesita más el sector productivo. “En otras latitudes las tecnologías son reconocidas y el sector industrial las acoge muy bien, pero aquí no se han sabido aprovechar ni valorar porque se ven de segunda y eso le ha hecho daño al desarrollo del país”, dijo el profesor, Gregorio Calderón. Según datos del Mineducación en el Eje Cafetero hay un poco más de 33.000 estudiantes matriculados en carreras técnicas y tecnológicas.

Las opiniones

Gregorio Calderón
Profesor investigador de la Universidad de Manizales

“Hay un imaginario en los muchachos que los hace buscar carreras que en algún momento fueron de gran éxito profesional. Es un tema de prestigio y de estatus”.

Ana Sofía Gaviria
Directora del Programa de Acompañamiento Académico U. Católica de Pereira

“Muchos estudiantes aún escogen carreras porque están de moda, les va a dar mucho dinero o porque es la que cursa el novio o el amigo”.