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Alejandro Gaviria, exministro de Salud y Educación y académico
HACIENDA

“La situación fiscal actual que tiene Colombia es más grave de lo que la gente cree”

sábado, 11 de abril de 2026

Alejandro Gaviria, exministro de Salud y Educación y académico

Foto: LR

Alejandro Gaviria, exministro de Salud y Educación y académico, habló en Inside LR sobre la creación de empleo, la caída de la natalidad y el crecimiento del PIB

La rebaja en la calificación de S&P Global Ratings de esta semana es solo una muestra más de las preocupaciones que tanto los inversionistas como los analistas tienen sobre el balance fiscal del país. Hay un sabor agridulce en distintos frentes de la economía: el desempleo está bajo, pero la informalidad sigue siendo alta; la construcción y la industria están en recesión, mientras que los servicios y el entretenimiento repuntan, entre otros.

En Inside LR, Alejandro Gaviria, exministro de Salud y Educación y académico, habló sobre una serie de documentos publicados por la Fundación Colombia tiene futuro, que reúnen conversaciones de política pública sobre temas como la economía, el empleo, la caída en la natalidad y el narcotráfico.

Uno de los papers publicados en la Serie Colombia aborda las dinámicas del empleo. ¿Cómo se explica que crezca más que la economía?

La situación del empleo en Colombia es paradójica porque, tras la pandemia, hemos tenido un crecimiento moderado, incluso leve, por debajo de los niveles históricos de la economía colombiana. ¿Cuál era esa tasa histórica? En los últimos 20, 25 o 30 años se ubicaba alrededor de 3,8% o 3,9%. Después de la pandemia, por múltiples razones, ha estado más cerca de 2% o 2,5%.

Sin embargo, a pesar de ese crecimiento inercial y moderado, el empleo crece a una tasa superior a 3%. El número de ocupados en las 13 principales áreas metropolitanas del país ha aumentado, y la tasa de desempleo, según el Dane, es la más baja de este siglo.

¿A qué se debe este fenómeno entre crecimiento y empleo?

Esa especie de desacople entre el crecimiento económico y el del empleo resulta interesante, incluso positivo. El Gobierno lo asocia a políticas puntuales en algunos sectores, pero una primera conclusión es que esta dinámica viene de atrás, no comienza con el gobierno de Gustavo Petro. Está relacionada con el desarrollo de los servicios, que crecen con rapidez.

Algunos sectores, como las actividades artísticas y de entretenimiento, incluidas las apuestas en línea, se duplicaron tras la pandemia y generan una alta demanda de trabajo. También el turismo impulsa esta tendencia. A esto se suma el crecimiento de ciertos empleos urbanos profesionales, como los de personas que trabajan de forma remota para otros países, un segmento que también viene en expansión.

Ahí juega un papel, pero no es el único, la administración pública. Los empleos públicos, no solo los que se crean de manera directa, sino también los indirectos, ya que sectores como salud y educación dependen en buena medida de los recursos públicos.

¿Es sostenible que el Estado crezca de forma desproporcionada en un momento en que el déficit fiscal es de los más altos?

Es insostenible. Los niveles de déficit ya superan 7%. El déficit primario de Colombia, que alcanza 3,4% del PIB, es algo que nunca había visto; hace 10 años era inconcebible.

La situación fiscal del país es más grave de lo que la gente cree. No se entiende por qué no ha sido el tema principal del debate presidencial, ni por qué se ha evadido de forma sistemática. No solo el Gobierno: el mundo político ha subestimado la gravedad y la urgencia del problema fiscal en Colombia.

Pasemos a otro de los temas que aborda en sus papers: la caída de la natalidad. El documento sostiene que la reciente disminución de la fecundidad no responde a una postergación, sino a una reducción generalizada. ¿A qué se refiere?

Primero, para dar contexto: después de la pandemia, no solo en Colombia sino en todo el mundo, incluido el mundo en desarrollo, se ha observado un fenómeno que ha sorprendido a los demógrafos: una fuerte caída en la tasa de fecundidad global.

LOS CONTRASTES

  • María Claudia LacouturePresidente de Amcham

    “Es tan viable Colombia, que a pesar del contexto difícil en el que estamos, seguimos construyendo y creciendo. La confianza es un proceso, y se gana con señales y acciones”.

En Colombia, esta tendencia viene desde mediados de los años sesenta, con la llegada de la anticoncepción y lo que podría llamarse una revolución femenina. La tasa pasó de más de seis hijos por mujer a cerca de 2,5 hacia el 2000. Luego continuó cayendo hasta 1,5, y se esperaba que se estabilizara alrededor de 1,3 o 1,4.

A partir de datos de la Encuesta de Demografía y Salud, el análisis muestra que no se trata solo de una postergación de la maternidad, sino de una reducción generalizada en el número de hijos. Las mujeres no solo están teniendo hijos más tarde, sino que están teniendo menos, y esto ocurre en todos los grupos de edad y niveles socioeconómicos.

Usted plantea que Colombia podría estar entrando en una etapa de ultrabaja fecundidad, difícil de revertir. En ese sentido, ¿qué implicaciones concretas tiene este cambio?

Cuando se alcanzan niveles de ultrabaja fecundidad, como en varios países asiáticos, se ha encontrado que las políticas pronatalistas implementadas después tienen poco efecto. Esto ocurre porque emerge una norma social distinta.

Por ejemplo, una mujer que considera tener hijos, recién casada y en conversación con su pareja, puede observar que en su entorno cercano, amigos, círculo social e incluso familia, casi nadie está teniendo hijos. Ese contexto influye en su decisión y refuerza la tendencia a tener menos o ningún hijo.

Hay una especie de contagio social, que describo en el artículo y que se ha investigado en otros contextos para distintos fenómenos, que parece explicar esa caída tan abrupta que sorprendió a los demógrafos.

El perfil

Es académico, economista y escritor, y cuenta con un doctorado en Economía. Entre 2019 y 2021 se desempeñó como rector de la Universidad de los Andes en Colombia. Previamente, fue director del Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para América Latina. Entre 2012 y 2018 fue ministro de Salud y Protección Social, luego de liderar durante seis años la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes como decano. Durante su gestión como ministro, trabajó en mejorar la sostenibilidad financiera del sistema de salud colombiano mediante la regulación de la compra de medicamentos y nuevas tecnologías.

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