Economistas alertan del nivel endeudamiento del país a causa de la pandemia, el cual sería el más alto de los últimos 20 años

Gabriel Forero Oliveros - gforero@larepublica.com.co

En los años que van del nuevo milenio han pasado cuatro Presidentes y seis ministros de Hacienda, y otro sinnúmero de cifras que hablan de la economía local. Sin embargo, hay una que llama la atención: 20 puntos subiría la deuda externa del país, al pasar de ser 36,3% del PIB a 56% este año .

Ese nivel de endeudamiento sería récord para Colombia. Una cifra causada por la necesidad de más recursos para atender la crisis del covid-19.

Este comportamiento hubiera sido impensado entre 2000 y 2001, cuando Andrés Pastrana era el presidente y el ministro de Hacienda era Juan Manuel Santos. En esa época el endeudamiento se mantuvo por debajo de 40% del PIB, un dato menor a US$40.000 millones, según el Banco de la República.

En el primer periodo de Álvaro Uribe, con Roberto Junguito en la cartera económica, las obligaciones llegaron a 40,2% del PIB y US$38.065 millones, pero una vez asumió Alberto Carrasquilla el cargo que fue hasta el segundo periodo de hoy Senador, el nivel de la deuda fue cayendo, y perdió hasta 18,6 puntos como porcentaje del Producto Interno Bruto, hasta en 2007 llegar a 21,6% y US$44.553 millones.

Uribe cerró su mandato con Óscar Iván Zuluaga, quien en 2008 dejó la deuda en su menor nivel del siglo (19,1% del PIB) y en 2010, cuando asumió el exministro Santos el indicador había subido poco, a 22,6%.

El comportamiento en el nuevo Gobierno fue cauto, pero fue con Mauricio Cárdenas en el Minhacienda cuando la deuda subió como porcentaje del PIB, enmarcada en la pérdida de ingresos generada por el choque que desplomó los precios del petróleo, lo que, a su vez, disparó la devaluación del peso.

De 2014 a 2015 se pasó de 26,7% del PIB a 38%. E incluso en 2016 la deuda externa llegó a US$120.397 millones y cerró en 42,5%.

Este valor fue levemente menor con el que Iván Duque, y de nuevo, Alberto Carrasquilla, alcanzaron para la deuda externa en 2019 (42,7%) luego de que aumentara 3,1 puntos frente a 2018, año en el que inició su administración.

El recorrido por este milenio ha demostrado cómo la deuda sube cuando hay coletazos externos principalmente por el petróleo, que generan una pérdida de ingresos. Esto, precisamente, también ha ocurrido este año, con el Brent por debajo de US$30, impulsado por la falta de demanda que trae la pandemia. Un coctel que para Sergio Clavijo, llevaría a que la deuda externa se establezca en 56% del PIB en 2020, con el endeudamiento público como protagonista.

Para el profesor de la Universidad de los Andes, el riesgo está en que si hay falta de liquidez, lo que puede pasar a causa de los efectos del covid, el Gobierno tendría que combinar mayor recaudo con venta de activos.

El pico de la deuda preocupa a los expertos, sobre todo, dijo Sergio Olarte, economista jefe de Scotiabank, porque no será suficiente, por lo que sería necesario echar mano de la línea de crédito flexible con el FMI y evitar los mercados internacionales en divisas, pues, como señaló Salomón Kalmanovitz, hoy es más sensato endeudarse en pesos, y ojalá con respaldo del Banco de la República.

Si bien los académicos señalan que el endeudamiento público debe mantenerse en la relación de 60% del PIB, con mecanismos locales, como el uso de recursos como el FAE o el Fonpet, como destaca José Ignacio López, director de investigaciones económicas de Corficolombiana, lo que a su vez da cierta estabilidad a la deuda general. El problema estaría en la posibilidad de que haya una caída más grande de los ingresos tributarios, lo que obligaría a que el país salga a endeudarse en los mercados internacionales en dólares, fuera de lo que ha hecho con la banca multilateral, que recurrentemente presta a tasas mucho más bajas y a largos plazos.

"El endeudamiento ha sido correcto priorizando fuentes con menores tasas, pero la gran incertidumbre es si eso será suficiente", añadió López.

En este cruce de cuentas hay un jugador importante que destaca Jorge Restrepo, economista y docente universitario, y es que la devaluación del peso, que hoy tiene al dólar en máximos históricos, puede jugar a favor de Colombia, debido a que la deuda se adquiere en pesos. No obstante, podría ser un arma de doble filo si hay un malgasto, o los recursos no alcanzan y hay que recurrir a los dólares, algo que le está pasando a todos los países emergentes.

LOS CONTRASTES

  • José Ignacio LópezDirector de investigaciones económicas de Corficolombiana

    “El endeudamiento del Gobierno ha sido inteligente, pero la incertidumbre está en que si la caída de ingresos tributarios es mayor a la esperada, podría endeudarse en dólares, lo que agrega fragilidad”.

  • Salomón KalmanovitzExcodirector del Emisor

    "Sería más sensato y menos riesgoso apoyarse en deuda interna en pesos, apalancada por el Banco de la Republica".

  • Sergio OlarteEconomista principal de Scotiabank Colpatria

    "Que la deuda vaya a subir más o menos diez puntos del PIB, es preocupante, sin embargo, en un momento como este, es necesario".

De cara al futuro y al repago de esa mayor deuda externa, apalancada como está en los préstamos de la banca multilateral, de la cual hay recursos potenciales por US$14.000 millones, Clavijo advierte que esto se dará de acuerdo a una serie de condiciones como una nueva reforma tributaria que aumente el recaudo "a no menos de 2% del PIB, como solicitaba el FMI; una flexibilización del mercado laboral y una reforma pensional que acabe el gasto fiscal en el régimen de prima media. "No existe otra alternativa si Colombia quiere preservar su grado de inversión".