Aunque el país recibió US$10.366 millones de forma directa, se dejaron de percibir US$1.887 millones del ecosistema económico nacional.

Adriana Carolina Leal Acosta

De acuerdo con el informe de balanza cambiaria del Banco de la República, el año pasado Colombia recibió US$8.479 millones de inversión extranjera, lo que represento una caída de 19,6% respecto a 2018.

Lo anterior, pese a que la inversión extranjera directa, que es uno de los componentes de este rubro, creció 19,4%, también frente a 2018, hasta llegar a los US$10.366 millones.

Así las cosas, se calcula que el año pasado hubo una salida de US$1.887 millones del ecosistema económico nacional, por concepto de la inversión extranjera de portafolio, la cual fue equivalente a los recursos que ingresaron por este concepto en 2018.

De este modo, se cumplieron cinco años consecutivos en los que disminuyó la inversión extranjera en el país y fue la primera vez, desde 2009, que se registra una salida neta de recursos como consecuencia del comportamiento de la inversión extranjera de portafolio.

“Vale la pena mencionar que en los meses de agosto y diciembre se observaron los retiros de recursos de mayor magnitud en el año, los cuales ascendieron a US$1.294 millones y US$1.160 millones, respectivamente”, según destacó la Dirección de Estudios Económicos del Grupo Bolívar en un documento.

Frente a esto, César Ferrari, profesor de economía en la Universidad Javeriana, señaló que este comportamiento, en el que la inversión extranjera directa creció, pero la de portafolio cayó, se explica por el tipo de transacciones que se suelen hacer en cada frente.

“La inversión de portafolio casi siempre es financiera y viene en busca de acciones y de ganancia de capital de corto plazo, por lo que llega a la Bolsa o a cosas que se pueden liquidar muy rápido. Este tipo de inversión pudo haber caído porque no se ve mucho futuro en la situación económica y política del país, o por temor al crecimiento del déficit de cuenta corriente en el largo plazo, lo que le podría hacer pensar a los inversionistas que Colombia llegaría a tener problemas”, dijo.

Y explicó que, “la inversión extranjera directa suele destinarse a algún sector real, sobre todo al petrolero, que es un negocio en el que están esperanzados en seguir redituando hasta que caiga en unos años, como consecuencia del cambio climático y la proliferación de los vehículos eléctricos”, explicó Ferrari.

De hecho, se estima que de los US$10.366 millones que percibió el país por inversión extranjera directa el año pasado, 66,1%, es decir, US$6.858 millones, fueron recibidos por el sector de petróleo e hidrocarburos. Este punto representó un aumento de 5,1%.

Los US$3.508 millones restantes se destinaron a otras industrias y alcanzaron un crecimiento de 63,1% frente a 2018.

Frente a esto, Andrés Langebaek, director de estudios económicos en Grupo Bolívar, señaló que Colombia ha sido desplazada por otras naciones a la hora de llamar a invertir, dado que en los años anteriores ya había tenido “exposiciones relativamente altas al riesgo país, pero los inversionistas buscan diversificar sus portafolios. A esto se le se suma la inestabilidad jurídica y tributaria”.

Además, Langebaek subrayó que mientras Colombia perdió inversión extranjera, los países emergentes de todo el mundo, en conjunto, sí percibieron flujos positivos, lo que pudo haber influido en la subida del dólar.