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Leonardo Villar, gerente general del Banco de la República
En las minutas divulgadas este martes, el Emisor explicó que la decisión respondió al repunte de la inflación, al aumento de la inflación básica, a unas expectativas todavía alejadas de la meta de 3% y a riesgos externos como la guerra en Irán
El pasado 31 de marzo, el Banco de la República decidió incrementar la tasa de interés en 100 puntos básicos, hasta 11,25%, una determinación que desató críticas desde el Ministerio de Hacienda y desde sectores del Ejecutivo.
El Emisor divulgó las minutas de esa reunión, en las que expuso las razones que llevaron a la mayoría de la Junta Directiva a respaldar el aumento. Entre ellas figuran el repunte reciente de la inflación, el deterioro de la inflación básica, las expectativas aún lejos de la meta y los riesgos externos derivados de la guerra en Irán. No obstante, el propio comunicado aclara que esta versión de las minutas no ha sido aprobada por el ministro, por lo cual está sujeta a modificaciones.
De acuerdo con el documento, uno de los argumentos principales fue el comportamiento reciente de los precios. La inflación total se ubicó en 5,4% en enero y 5,3% en febrero, por encima del 5,1% con el que cerró 2025. A esto se sumó el aumento de la inflación básica sin alimentos ni regulados, que pasó de 5,0% en diciembre a 5,4% y 5,5% en los dos primeros meses del año, una señal que para la mayoría de la Junta evidencia que las presiones inflacionarias siguen presentes en varios frentes de la economía.
Las minutas también señalan que las expectativas de inflación continúan elevadas y no son compatibles con el retorno a la meta de 3% en el horizonte de política monetaria. Según el texto, la mediana de los analistas para el cierre de 2026 bajó levemente de 6,4% a 6,3%, mientras que para 2027 se mantuvo en 4,8%. A esto se suman las expectativas implícitas en el mercado de deuda, que mostraron ligeras reducciones en marzo, pero se mantuvieron alrededor de 7,0%.
Otro elemento que pesó en la discusión fue que el alivio observado en algunos precios regulados durante febrero no fue interpretado como una moderación general de la inflación. Por el contrario, el grupo mayoritario destacó que la inflación anual en servicios siguió subiendo hasta 6,5% en febrero, frente a 5,9% de diciembre, y advirtió que los rubros indexados al salario mínimo ya presentan incrementos superiores al 9%.
A nivel externo, la Junta advirtió que la guerra en Irán podría comprometer el crecimiento y la estabilidad de la economía mundial. En el caso de Colombia, señaló que el choque tendría efectos mixtos: por un lado, un mayor precio del petróleo podría mejorar los términos de intercambio; por otro, encarecería productos importados clave como el gas y los fertilizantes, lo que podría traducirse en mayores presiones inflacionarias a través de la energía y los alimentos.
Las minutas además recogen la visión de los miembros que apoyaron el alza, quienes consideran que persisten desbalances macroeconómicos, como una brecha de producto positiva y un mercado laboral todavía apretado, lo que justificaría actuar con rapidez para evitar aumentos más prolongados en el futuro y proteger la credibilidad del esquema de inflación objetivo. También expresaron preocupación por la trayectoria fiscal contemplada en la actualización del Plan Financiero para 2026.
Dos directores votaron por reducir la tasa en 50 puntos básicos, al considerar que la inflación responde más a choques de oferta e indexación que a excesos de demanda, mientras que uno se inclinó por mantenerla inalterada, al advertir sobre los costos de seguir endureciendo la política monetaria en un entorno de alta incertidumbre.
En todo caso, la posición mayoritaria fue la de subir la tasa para intentar que la inflación retome una senda descendente. El Banco de la República dejó consignado que las decisiones futuras dependerán de la nueva información disponible, aunque el alcance final de estas minutas aún podría cambiar, dado que el texto publicado no cuenta por ahora con la aprobación del ministro de Hacienda.
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