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Contribución de la inflación de alimentos al IPC
De acuerdo con un informe de Oxford Economis, 22% de la inflación acumulada de 2026 se atribuye al aumento de los precios de la comida
Casi está por terminar el primer semestre del año y los precios de los alimentos no muestran señal de reversa: solo en abril, esta fue la segunda división de gasto que más aportó a la variación anual del IPC, con un aporte de 1,27 puntos porcentuales. De acuerdo con un informe de Oxford Economis, las razones de estos repuntes fueron tres: las fuertes lluvias de inicio de año, los bloqueos viales y el incremento en los costos laborales.
Esta situación no solo se evidencia en Colombia, donde 22% de la inflación acumulada de 2026 se atribuye al aumento de los precios de la comida, sino también en México y Perú, países en los que el encarecimiento de alimentos frescos como frutas, verduras y carnes han sido una de las mayores presiones inflacionarias en América Latina.
Aun así, la firma global resaltó que estos incrementos siguen por debajo de los niveles registrados en 2022 y proyectó una reversión de los precios durante los próximos meses, de acuerdo con los patrones históricos de corrección que se han visto anteriormente una vez terminados los episodios de fuertes aumentos en esta subdivisión de gasto.

Sobre las causas, el reporte señaló que el mayor porcentaje de volatilidad se ha presentado en los alimentos frescos porque son los más sensibles a factores climáticos y de oferta: en el caso de Colombia, especialmente el primer trimestre del año se caracterizó por unas fuertes lluvias atípicas que estuvieron muy por encima de lo normal y que pusieron en jaque a los sectores agricultor y ganadero en algunas regiones del país. Sin embargo, enfatizó en que estas fases suelen estar secundadas por periodos de reducción en los precios.
Dentro del análisis, también se evidenció el fuerte impacto que el conflicto de Medio Oriente ha tenido sobre los precios de la energía, los fertilizantes y, como consecuencia, en los costos de producción de la mayoría de alimentos. Frente a este punto, la consultora prevé una moderación en el precio del petróleo hacia finales de año, pasando de US$118 por barril en el segundo trimestre a US$79 por barril en el cuarto, lo cual ayudaría a reducir los costos del agro asociados a los fertilizantes como la urea.
Sumado a esto, Oxford Economics indicó que otros factores que puede influir en la transmisión de costos al precio final de la comida con la proporción de insumos que se tenían asegurados antes del inicio del conflicto entre EE.UU. e Irán, la duración de las restricciones de China sobre exportaciones de fertilizantes y la persistencia de tensiones en Medio Oriente.
En el caso de los granos, la firma global enfatizó en que aquellos destinados al consumo como arroz, trigo y maíz blanco tienen un efecto más fuerte sobre el IPC de alimentos, debido a quela productividad de sus cosechas está asociada a diferentes factores como el climático; mientras que otros cultivos como soya, sorgo y maíz amarrillo tienden a trasladar el impacto de los costos de forma más directa, generando efectos sobre el valor de la carne, los huevos y el aceite, por ejemplo.
Con respecto a otros países vecinos, la consultora detalló que la dinámica de precios de alimentos en México estuvo más relacionada con condiciones climáticas adversas, escasez hídrica y disrupciones logísticas en zonas productivas, mostrando incrementos en el precio de frutas y verduras como tomate y chile. Por su parte, en Perú los repuntes se relacionaron con las afectaciones que las anomalías térmicas tuvieron sobre la producción avícola y la maduración de cultivos, lo cual se evidenció con más fuerza en los precios de carnes y vegetales.
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