Finagro colocará $16,2 billones en créditos agropecuarios este año.

Lina María Guevara Benavides

Luego de colocar $15,9 billones en 2018 con un crecimiento de 3,3% y $1,2 billones en enero con un incremento de 26%, el Fondo de Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro), cerró el primer mes del año con la cifra de desembolsos más alta en 28 años.

Sobre estos indicadores, el rol del banco en la economía naranja y los retos de cara a lo que es el nuevo Gobierno, habló Dairo Estrada, presidente de Finagro, quien aseguró que entre los desafíos de la financiación está empezar a ver al campesino como un empresario del agro.

¿Cómo recibió Finagro y cuál fue la indicación del ministro?
Finagro es una entidad sólida, que se ha convertido en el gran socio estratégico del Ministerio de Agricultura en términos de entregar recursos al Banco Agrario para llegar al pequeño productor. En los últimos años, este desembolso ha tenido un gran dinamismo. En ese sentido, el ministro de Agricultura, Andrés Valencia, nos indicó que Finagro deber ser mucho más que un banco de segundo piso y convertirse en uno de los bancos de desarrollo de la región.

¿Cuál es su balance de los resultados en colocación de crédito y cómo reducir la brecha?
En 2018 colocamos casi $15,3 billones en 415.000 operaciones. Si comparamos esa cifra con la meta que nos fija la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario cada año, la superamos en 109%, pues la meta inicial eran $14,2 billones. Hay que hacer una aclaración y es que, aunque gran parte del saldo va a grandes y medianos, la mayoría de operaciones están relacionadas con el pequeño productor. El gran reto es consolidar esa expansión, no solo crecer en valor sino también en número de productores.

LOS CONTRASTES

  • Ricardo JaramilloCofundador de Agrofuturo

    “Más que segregar cuánto se invierte y si son grandes o pequeños, hay que revisar cuánto aumenta la actividsad agrícola con esas inversiones”.

¿Cuáles son los sectores más demandantes y a qué destinan los créditos?
El ganadero siempre ha sido el principal, pero también hay otros que son muy dinámicos como el cafetero, el palmero y el bananero. Los tres grandes grupos de operaciones de financiamiento son: capital de trabajo; inversión; y normalización, que es una línea que permite renegociar los contratos.

¿Cuál va a ser el rol de Finagro en la economía naranja y el posconflicto?
Será un actor muy importante. Tenemos líneas especiales que pueden empezar a financiar actividades relacionadas. Lo podemos hacer en turismo rural o artesanías, pensando en las exportaciones. Nunca hemos tenido restricciones. Al contrario, el esquema es muy amplio y permite financiar hasta a la población más vulnerable. Es importante la visión que tiene el Gobierno. Hay que cambiar de enfoque y empezar a ver a los campesinos como empresarios, que con cierto apoyo de Estado pueden establecer proyectos productivos rentables, generar ingresos y vivir de ellos.

¿En qué estrategias están trabajando este año?
Valencia siempre nos ha hablado de mantener a Finagro como una entidad técnica, no solo en lo agropecuario sino también en lo financiero. Queremos hacer de Finagro una entidad de soporte. Ese es el gran reto: construir información que permita tomar decisiones acertadas, formalizar el campo.

¿Qué cambios requiere eso?
Colombia necesita dejar de pensar el agro desde las actividades y verlo desde los productores. También, hay que modificar el esquema de mediano y pequeño productor, porque hay un grupo micro desatendido. Incluso, hay que hacer cambios a la tasa de interés en el crédito agropecuario, que se ha vuelto una barrera para llevar crédito a quien lo necesita.