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Impacto del fenómeno de El Niño en la economía
En eventos anteriores, este fenómeno provocó una caída de 0,55 puntos porcentuales del PIB y generó aumentos de entre 6,2% y 9,9% en los precios de los alimentos
A una economía ya presionada por un déficit fiscal que alcanzó 3,9% del PIB y una inflación que se ubica en 6,24%, se suman ahora las presiones del fenómeno de El Niño. Solo el sistema energético se encuentra en máxima alerta por la falta de disponibilidad hídrica y el incremento de la demanda, condiciones que podrían llevar al país a un racionamiento cuyo costo llegaría hasta $5.600 millones por hora.
Pero la cuenta no termina ahí. En temporadas de menores lluvias, las térmicas deben entrar a apoyar el sistema de generación con hasta 95 GWh diarios. Una restricción de 1% en el gas necesario para que estas plantas funcionen a todo ritmo podría costarle al país cerca de $876 millones diarios.
De concretarse estas condiciones y atravesar un racionamiento eléctrico, el costo económico llegaría a $30,7 billones, equivalente a 1,6% del PIB.
Según Fabián Osorio, director de análisis sectorial y sostenibilidad de Corficolombiana, la preocupación del sector energético se relaciona con “la disponibilidad hídrica y con la capacidad del sistema para responder al aumento de demanda sin caer en episodios de racionamiento”, puesto que ya se evidencia una reducción en aportes hídricos.

De esa forma, un cóctel entre menores lluvias, mayores retrasos en infraestructura y un incremento acelerado de la demanda causaría una caída en los márgenes operativos del sistema, lo que implicaría una mayor necesidad de gas natural.
“Tomando como referencia el antecedente de 1992, estimamos que cada hora de racionamiento costaría cerca de $5.600 millones de 2025, sin contar el costo de largo plazo asociado a la pérdida de confianza de los inversionistas”, advirtió Osorio.
A esto, Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, sumó que el costo económico de la energía no suministrada a causa de un apagón similar al de 1992 podría ser de $30,7 billones, incluyendo la producción que se deja de generar y la pérdida de bienestar de los hogares. A su vez, agregó que este suceso “pondría en riesgo más de 100.000 empleos”.
Ahora bien, el efecto de El Niño también se sentiría en el bolsillo de los colombianos. En la medida en que una menor disponibilidad hídrica obliga al sistema a depender más de las térmicas, los altos costos de estas plantas generarían alzas en las tarifas eléctricas y en los precios de bolsa que, a fin de cuentas, causarían presiones inflacionarias.
De otro lado, El Niño también impactaría al sector agro, pues “la evidencia histórica muestra que, durante episodios de intensidad fuerte, la inflación de alimentos ha sido 3,9 puntos porcentuales superior a la observada en periodos de clima neutral”, apuntó Osorio, quien indicó que el alza se daría por una reducción en la oferta y una menor productividad agrícola.
De acuerdo con cálculos de Anif, al revisar los tres eventos más fuertes de El Niño (1986-1988, 1997-1998 y 2014-2016), que tuvieron una duración promedio de 18 meses, se encuentra que durante esos periodos los precios de los alimentos aumentaron entre 6,2% y 9,9% más que el nivel general.
Partiendo de que El Niño más reciente provocó un encarecimiento de la comida de casi 10%, el presidente de Anif, José Ignacio López, aseguró que “en una cuenta de servilleta fácil, estaríamos hablando de que esto podría acelerar el IPC de alimentos hasta 16%”.
La conjunción de estos factores tendría un impacto final que podría ser comparable al observado durante El Niño de 1997-1998, cuando el PIB se redujo 0,55 puntos porcentuales. El rezago se daría con mayor fuerza en los sectores energético y agropecuario, donde los episodios anteriores causaron caídas de entre 0,47 y 0,56 puntos porcentuales.
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