Las alianzas con desarrolladoras residenciales han potenciado los cambios

Sebastián Montes

La oferta hotelera de Nueva York ha experimentado una evolución reciente en materia de costos y experiencias. Según detalló la agencia de noticias Bloomberg, estas empresas están encontrando la manera de “ofrecer más” por el dinero de los viajeros en todo Manhattan, ya sea que quieran pagar US$200 o US$2.000 por noche.

Este cambio en la economía se debe principalmente a un mercado inmobiliario suave, que se ha visto ayudado por las asociaciones entre desarrolladoras residenciales y marcas hoteleras lujosas y ultra lujosas en Nueva York.

Uno de los ejemplos más destacados viene desde la cadena Four Seasons, pues sus residencias de marca generaron 30% de primas en 2018 para productos competitivos en el mercado, según comentó a Bloomberg el presidente ejecutivo de la compañía, Alan Smith.

Gracias a este nuevo enfoque, las empresas hoteleras han aprendido a “hacer más con menos”, lo que ha derivado en la irrupción de los espacios comunes en lugar de las habitaciones, factor que se ha convertido en una nueva constante en el mercado actual.

De esta manera, el concepto de “micro-hoteles” ha empezado a entrar en el imaginario del turista. Inició con Arlo Hotels, una marca que debutó en Hudson Square en 2016 y tendrá tres puestos de avanzada en Manhattan cuando se inaugure su ubicación en el centro de la ciudad el próximo año. A su vez, le siguieron otras cadenas como Moxy, Freehand, CitizenM y Ace Hotels, que tomaron su ejemplo desde el año pasado.

Teniendo en cuenta que la gente “no suele quedarse en las habitaciones”, cadenas como Moxy también han creado diferentes espacios y conceptos para alejarse de lo tradicional.