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La industria ya no busca la próxima gran revolución, sino que en las últimas décadas se ha dedicado a editar, samplear y reversionar éxitos de lo que pueden ser “épocas mejores”
Pantalones de tiro bajo, lentes de sol enormes y cámaras digitales, son modas que pensamos que dejaríamos en el recuerdo y escondidas en las fotos archivadas de Instagram y Facebook. Sin embargo, redes sociales como TikTok están sacando a la luz algo que parecía un meme y hoy se ha convertido en una tendencia que ya mueve la industria del entretenimiento, la moda y millones de visualizaciones en internet.
Pero esto no es algo exclusivo del Y2K (la moda de los años 2000 a 2010), pues autores como el escritor británico Simon Reynolds han explorado a la nostalgia como motor de tendencias de moda y consumo, o como el lo llama, Retromania. Para Reynolds, internet ha destruido la cronología lineal. Antes, las décadas estaban claramente separadas, pero hoy, gracias a plataformas como YouTube, TikTok o Spotify, todo el pasado está disponible simultáneamente, conviviendo entre reels y videos cortos, cada uno con una moda o estilo diferente, haciendo de cada época un nicho de consumo.
Según el británico, la industria ya no busca la próxima gran revolución, sino que en las últimas décadas se ha dedicado a editar, samplear y reversionar éxitos de lo que pueden ser “épocas mejores”.Y es que los 2000 fueron la última década con una "infraestructura de estrellato" tradicional, canales de televisión, discos físicos, revistas, todos los medios masivos antes de que el streaming y las redes sociales fragmentara todo. Eso genera una nostalgia por un mundo que se sentía más "tangible” y menos líquido.

La publicación británica Business of Fashion también ha explorado el Y2K y la nostalgia como una tendencia de consumo “altamente 'memeable' y visualmente estimulante, lo que la hace perfecta para el formato de video corto”. Explican además que la cultura del thrifting, o el mercado del segunda mano, ha sido un pilar importante en la consolidación de esta tendencia, pues se apoya en la idea de buscar prendas “auténticas” y alejadas del fast fashion. Esto ha obligado a marcas como Adidas, Nike o incluso Diesel a mirar sus propios archivos para intentar capturar ese mercado que gasta millones en ropa de segunda mano.
Adicionalmente, la publicación también atribuye la escalada del Y2K al algo que llaman la fatiga al “Minimalismo Millennial”, ese estilo que se basa en la estética limpia y los colores neutros que dominó la estática “hipster” durante la década de 2010.
Sin embargo, los expertos apuntan a que el Y2K no es eterno. Según revistas como Vogue y Harper's Bazaar, esta tendencia responde a una máxima conocida como el ciclo de los 20 años, que es el tiempo para que una moda pase de ser "anticuada" a ser "vintage" y con mayor aceptación. Sin embargo, Business of Fashion también habla del efecto de las redes sociales sobre este ciclo, y afirma que gracias a la inmediatez de los contenidos y la velocidad de consumo, las tendencias se acelerarán y acortarán el ciclo cada vez más.
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