Analistas 21/09/2020

¡Que no sean 100 años más!

No se puede negar que la coyuntura que estamos viviendo es compleja e inusual. Sin embargo, estamos frente a una oportunidad para mirar el futuro con más positivismo, amor, respeto, solidaridad e inclusión. Todos los seres humanos nos hemos visto afectados de algún modo por la pandemia, pero al mismo tiempo, estas dificultades nos han llevado a replantearnos una infinidad de pensamientos y comportamientos; verbigracia, la forma en la cual nos relacionamos y convivimos, tanto en el ámbito personal, como en el profesional.

El escenario laboral es un estadio complejo en donde debemos enfocarnos en promover una reactivación económica incluyente e integral. Es importante reconocer que Colombia ha tenido avances en estos aspectos, pero no es momento de bajar la guardia. La nueva normalidad es una oportunidad de oro para que las compañías y organizaciones refuercen su compromiso de ofrecer un trato digno e igualitario a todos sus grupos de interés; y, para el Estado, de promover políticas públicas enfocadas en el desarrollo de talento y de ofrecer oportunidades para todos los géneros, siendo más incluyentes al momento de considerar nombres para los diferentes cargos que el país requiere.

El Informe Global de Brecha de Género de 2020 elaborado por el Foro Económico Mundial, mide la paridad de género en cuatro aspectos puntuales: oportunidades y participación económica, educación, salud y empoderamiento político.

Este año arrojó como resultado que el mundo cuenta con una paridad de género de 68,8%, un incremento en comparación con el año pasado, pero todavía lejos de lograr una paridad total. Incluso, el documento resalta que ninguna nación cuenta con plena equidad de género y más grave aún, se calcula que a este ritmo el mundo llegaría a 100% en aproximadamente 100 años. Específicamente, los casos más preocupantes y donde existen más brechas, son el de empoderamiento político y el de oportunidades y participación económicas.

Colombia ocupa el puesto 22 a nivel mundial, destacándose en educación y salud, pero rezagado en los dos aspectos mencionados anteriormente. Esto supone un estancamiento del mercado laboral y un incremento en las diferencias salariales en contra de las mujeres, con serias limitantes al género femenino en términos de remuneración, de acceso a créditos y a productos financieros.

Justamente, con la llegada de Odgers Berndtson al país, esperamos aportar en reducir estas injusticias y promover mayores niveles de paridad. La inclusión debe ser vista como un valor y como un tema transversal en la operación de las empresas; es un concepto prioritario, el cual -aplicado de manera correcta- ofrece ventajas estratégicas en temas de satisfacción, rentabilidad, sostenibilidad, valor de marca y toma de decisiones.

En momentos en los cuales estamos abriendo las alas nuevamente, la compasión, el trato justo, la igualdad salarial, el diálogo y la inclusión, deben ser prerrequisitos para volar de manera segura por los aires de la reactivación económica.