Analistas 04/08/2020

Declive de la clase creativa

No clasifican para que los subsidien, ni tienen perfil de ingreso para crédito. Los 597.000 trabajadores formales no reflejan lo inestable que es este mercado laboral. Los programas de asistencia no encajan para la clase creativa, no logran el subsidio de nómina, ni alcanzan al ingreso solidario. De las 24.231 empresas de contenido cultural en Bogotá en 2019, a junio 9 solo 8.504 renovaron matrícula mercantil. Esperar benefactores privados es improbable, el mecenazgo es la primera víctima en una recesión. Según Asomedios, ya para junio el desplome de publicidad superaría 50%. Si 2020 es malo, 2021 podría ser desastroso. El sector creativo está en crisis, el Estado debe intervenir.

La creatividad se ha visto como un tema político, ha sido más relevante el derecho a hacerlo que el apoyo a lograrlo. Por algo, Sayco está regulado por el Ministerio Interior en vez del de Cultura. Su financiación existe sobre la parafiscalidad, las producciones más comerciales subsidian las más culturales. En cine, una fracción de la boleta estimula la producción nacional. Si los cines se mantienen cerrados, este recaudo caería 83% este año. Aun abriendo, con la restricción de aforados de 30%, son comercialmente inviables. La misma realidad aplica para teatro, danza, y música. Sin eventos, no hay fomento, tampoco empleo.

Otros incentivos a la cultura están basados en la deducción de impuestos, pero con utilidades en picada, pierden su eficacia. Las empresas recortan el apoyo cultural para proteger sus nóminas. Es difícil invertir con la incertidumbre de reapertura. Mientras tanto, la sobretasa a llamadas celulares que financia cultura y deporte ha caído 55% desde 2014. Desde 2016 los datos se han vuelto 70% más baratos, ahora todos llaman por WhatsApp. Con menos fuentes estatales y sin audiencias presenciales, no se ve la tabla de salvación.

De cara a la reactivación, se podría desmontar la sobretasa y parafiscales, y asignarle parte o todo el IVA de las plataformas digitales extranjeras a la cultura. Este tributo, ya recaudó $250.000 millones el año pasado. Según IAB en 2019, la pauta digital ya supera los $1,1 billones. Desde 2016 crece al 27% anual, en parte canibalizando la existente nacional por la digital extranjera, solo 12% llega a medios nacionales. Google, con más del 53% del mercado, ya sería el segundo grupo de medios en Colombia por pauta. Facebook ya le empieza a pisar los talones a El Tiempo. No puede ser que esta exportación digital sin arancel no pague IVA y lo nacional sí. Solo 65 empresas extranjeras se han inscrito en la Dian para fiscalización, el potencial de recaudar más es inmenso. La Ocde publicó un documento a favor de cobrarles no solo IVA, sino renta.

En síntesis, se requiere más apoyo para la clase creativa. Churchill no recortó el presupuesto cultural durante la segunda guerra mundial. Endeudarse, aún con tasas subsidiadas, es cavar más profunda su tumba. En un momento donde el aislamiento exige más contenido digital, es una oportunidad para reinventar el sector. Más gasto cultural, más convocatorias son necesarias, toca hacer algo diferente. Una campaña de cultura ciudadana de pauta masiva sería bienvenida y más si es diseñada y cantada por nuestros artistas. No se preocupen, nadie va a decir que fue mermelada.