Desafortunadamente, las grandes iniciativas en la isla son posteriores a eventos catastróficos. Dolor de patria cuando un fallo adverso en La Haya, le dio la razón a Nicaragua sobre temas limítrofes. El temor a perder un pedazo de país, llevó dos semanas después al Gobierno a anunciar proyectos por $200.000 millones. San Andrés, comúnmente ignorado en la conversación nacional, se convirtió en epicentro. Si queremos argumentar soberanía, desechar narrativas nicaragüenses o independistas, lo que hagamos a favor de San Andrés ahora será pagado con creces. Cuando perdamos la demanda por desacato del fallo de La Haya, ya no nos van a creer.

Actualmente el Gobierno Nacional invierte $169.000 millones en la isla. Si se tiene en cuenta que casi $100.000 millones van a subsidio de gasolina, la inversión efectiva es poca. En respuesta a las crisis, se tiene que entender cuáles son los recursos frescos, contar la plata de SGP o de regalías como inversión nacional no es preciso. Es necesario un enfoque territorial diferencial, San Andrés es diferente.

Ser una isla caribeña lleva a una dinámica diferente. No solo el calentamiento global está aumentando la erosión costera, sino que hay un problema estructural de logística. El grueso del consumo debe ser importado. Aunque el ingreso por persona está en línea con el promedio nacional, todo es más caro. Los servicios públicos no tienen economías de escala. En 2019, en el ranking del Consejo Privado de Competitividad, el departamento que más retrocedió fue San Andrés.

Para la isla, según el Dane, el peso del comercio y el turismo en la economía local son el triple que el resto del país, 57,0% vs. 17,7%. Durante el covid, los ingresos del turismo según el gremio cayeron 90% con pérdidas superiores a $200.000 millones. Han cerrado 200 establecimiento comerciales con pérdida de 18.000 empleos. Sin el turismo, a la isla solo le quedan actividades de subsistencia. Al perderse los ingresos privados, hay también un coletazo doble con los públicos.

San Andrés cuenta con un presupuesto de $563.000 millones. En los últimos tres años, se venía recaudando más de $110.000 millones por concepto del OCCRE, la tarifa que pagan los turistas que ingresan. Al perderse esta fuente, en conjunto con otras por la cuarentena, la caída de ingresos supera 32%. Sin ayuda nacional, el próximo año corren riesgo los servicios más básicos.

Seguimos con la expectativa del desarrollo del fallo de la Haya. También se debe lograr la renovación del estatus de la Biosfera SeaFlower. En el tercer arrecife coralino más grande del mundo se pescan 156 toneladas de langosta y 182 de pescado. Los locales cuentan que solo Colombia respeta la pesca responsable. La futura escasez presupuestal, más la incertidumbre limítrofe está convirtiendo este refugio en tierra de nadie. La riqueza natural del mundo está en riesgo.

El primer acto del Presidente Duque fue ir a San Andrés, envió el avión presidencial con medicamentos cuando inicio el covid. El huracán ETA acaba de devastar la zona sur de la isla, dañando el hoyo soplador, los muelles y el Puente de los Enamorados en Providencia. La Ministra del Interior estará presenciando la catástrofe. Ojalá salga algo bueno, que le pongamos más atención a San Andrés ahora que lo necesita.