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Tres hechos, tres esperanzas

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En política internacional, los acuerdos públicos y verificables son claves. Por fin dejaron de amenazarse Estados Unidos y Corea del Norte y sus líderes se estrecharon la mano. El Acuerdo de Singapur genera esperanza en materia de paz regional y convivencia global. Convenio entre líderes raros y excéntricos, suscitado entre el presidente del país más poderoso del mundo y el jefe norcoreano, país pobre y comunista; lo único que comparten estos mandatarios es su vanidad personal y 65 años de conflicto entre sus países.

Cita histórica de adversarios, llevada a cabo entre un magnate que aparentemente no conoce de cancillería y un dictador estrambótico, afamado por hacer demostraciones de guerra, quien se compromete a acabar sus programas nucleares. Los temas de fondo son el cierre de la guerra de 1953, el compromiso de garantía de seguridad que otorga Estados Unidos y la desnuclearización de la península coreana.

Cambiando de tercio, en nuestro país el futuro político y la esperanza de un porvenir económico están en juego con la elección presidencial. Segunda vuelta entre líderes de extremos, quienes han dedicado sus últimos días a moderar su distancia del centro y así tratar de conquistar esta mayoría, cansada además de la política tradicional, de la corrupción y asustada por el populismo de izquierda.

Petro quedó probado como mal administrador en la alcaldía de Bogotá, sus propuestas económicas son inviables; además, su objetivo antisistema, con lucha de clases y su populismo puro, está vigente. Duque, con su postura sensata y conocimiento del país ha demostrado ser un candidato preparado para dirigir los destinos de Colombia; representa los valores de la familia, la confianza inversionista, la institucionalidad y un mejor futuro. Este domingo se define, Duque es la opción.

Como tercio final, la atención mundial se comienza a centrar en la Copa Mundo de fútbol. Si pensamos con el corazón, el campeón debe ser un equipo latinoamericano y Colombia va a hacer un gran papel, lo que conviene en el ánimo de nuestro pueblo. La fiebre amarilla de este mundial la generan Colombia y Brasil, que cuentan con las hinchadas más numerosas en Rusia.
Es evidente que Brasil es candidato para ganar, Argentina cuenta con el mejor futbolista del mundo y Colombia tiene un equipo de primer nivel.

Pero también es cierto que el fútbol que se juega hoy en Europa es superior. Por ello, si se analiza con la razón, probablemente entre los cuatro finalistas estén equipos europeos, entre los que se destacan Alemania y Bélgica, sin descartar a Francia y España.

Para una buena presentación de Colombia y el ánimo necesario de triunfo, es fundamental ganar el primer partido, contra Japón, un rival disciplinado que suma seis participaciones consecutivas en mundiales. Los siguientes de la fase inicial son contra selecciones fuertes, encuentros a los que debemos llegar con mucho optimismo.

El equipo de Polonia es cabeza de grupo y cuenta con el delantero goleador Lewandowski; selección que hizo un gran papel en la última Eurocopa. Senegal, destacado equipo de África, sabe ganarle a grandes y cuenta con jugadores de gran velocidad liderados por Mané. Después de unas eliminatorias sufridas, Colombia tiene el examen de la verdad, jugando contra selecciones distintas, orientales, europeas y africanas. El equipo liderado por James y Falcao desata esperanza.

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