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La vivienda como bien social e instrumento de política pública

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La ciudad y la vivienda son mecanismos de integración social, de mitigación de la desigualdad y de mejora de la calidad de vida. La vivienda, especialmente para los estratos populares y medios, es instrumento de ahorro para su seguridad económica.  Entenderla como bien social, es buen augurio de que su prioridad y la necesaria inversión pública permanezcan en el tiempo.

Por lo anterior, que el gobierno nacional reafirmara la infraestructura, la vivienda y el agua potable, como instrumento fundamental de política pública, es positivo. El modelo colombiano de gestión pública sectorial de vivienda, con subsidios directos a la demanda, debe avanzar en mejor calidad habitacional y de vida de toda la población. 

El gobierno del Presidente Santos en horabuena desde hace cuatro años viene utilizando la vivienda como una de sus principales políticas, seleccionada con éxito como una locomotora para el desarrollo. Por ello, se hace necesario mantener las medidas que han dado tan buen resultado, advirtiendo que hay temas por mejorar o profundizar. Veamos. 

Del mercado de vivienda. Desarrollo del mercado habitacional de manera integral, en todos los sectores y regiones del país; para escalar los niveles de producción de vivienda nueva, dinamizar el mercado de vivienda usada, crear un mercado de vivienda nueva para arrendar, mejorar la vivienda campesina y generar oferta importante de vivienda en programas de renovación urbana.

De las viviendas informales. Intervenir con mayor esfuerzo fiscal en la calificación del stock construido, mediante programas de mejoramiento integral de barrios, mejoramiento de infraestructura urbana y de las viviendas, incluyendo la gran cantidad de origen informal que no cuentan con especificaciones de sismoresistencia. 

De los recursos fiscales. Institucionalizar y hacer sostenible los programas de la política, en gran avance en este gobierno en su integralidad. Por ello es necesario asegurar recursos para mantener programas como el subsidio a la tasa de interés para vivienda de estrato medio y el apoyo fiscal a la vivienda para los más pobres.

Del apoyo crediticio. Profundizar el acceso al crédito hipotecario individual. Hay un gran campo para crecer si se mira la bajísima participación de la cartera hipotecaria en el PIB, o de ella frente al volumen de transacciones inmobiliarias. Aquí, vale destacar, la fortaleza de la banca, la sanidad de la cartera y el buen desempeño del Fondo Nacional de Ahorro.

De las alcaldías. Es necesario sincronizar los planes de desarrollo de las ciudades con la política de vivienda del gobierno. Como las normas urbanísticas y la gestión urbana son del resorte de las autoridades locales, existe un gran reto en su desarrollo, particularmente en la habilitación de suelo, POTs, infraestructura y servicios.

De la inseguridad jurídica. De manera complementaria, es tarea fundamental, lograr la seguridad jurídica en la actividad formal de la construcción. Seguridad en las normas urbanísticas, seguridad en mantener las licencias de construcción ejecutoriadas y seguridad en las reglas, particularmente en las fiscales.

En fin, existen aspectos por profundizar en la política de vivienda para que se logre en el cuatrenio la meta de construir un millón de viviendas, se mejore la infraestructura urbana y la calidad habitacional; y, el sector siga impactando en materia de empleo y crecimiento económico.

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