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El metro de Bogotá

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El problema de movilidad y los trancones de Bogotá, no aguantan más. Lo perfecto es enemigo de lo bueno. El alcalde Gustavo Petro afirma que hoy tenemos los estudios y diseños de ingeniería para iniciar la obra del metro. Corresponde a una necesidad de transporte público masivo de alta capacidad, complementaria a otros necesarios modos de transporte y mejoramiento de la infraestructura vial de la ciudad. Manos a la obra con lo que tenemos.  

Sonaba más sensato que la principal línea del metro fuera sobre la Avenida Caracas, incluso con un tren elevado: avenida que atraviesa la ciudad de sur a norte con un área aferente de servicio con mayores fajas urbanas tanto oriental como occidental. De igual manera, un tren a nivel sobre los antiguos corredores del ferrocarril, otra ruta que resulta más económica, y que en todo caso debe implementarse en el futuro.

No obstante lo anterior, si los técnicos del gobierno nacional que hacen parte del Ministerio de Transporte y de Hacienda y el acompañamiento del Banco Mundial, ya dieron su beneplácito sobre la primera línea del metro y comprometen recursos, al igual que el Distrito, debemos iniciar la obra cuanto antes, cumpliendo estrictamente el cronograma, minimizando el impacto de la obra en la ciudad.

Estamos hablando de una línea subterránea de metro que tendrá 27 kilómetros (km), con una estación cada km en promedio, entre El Tintal al sur-occidente de Bogotá, el centro y el borde oriental de la ciudad, hasta la calle 127 al norte, con una inversión inicial de $15 billones para esta primera linea. Según se ha informado a la ciudadanía, entre la Nación y el Distrito ya hay disponibles $6,8 billones. Con estos recursos más endeudamiento, podría hacerse la construcción de la vía, y las estaciones podrían financiarse con APPs, donde constructoras las desarrollan en concesión. 

Para el caso del metro de Bogotá, hay muchos estudios, mucha planeación y poca acción. Además, prueba del deseo de los bogotanos por tener un sistema de transporte como el metro en nuestra ciudad, es que hace ocho años en la disputa final por la Alcaldía de Bogotá, entre Samuel Moreno y Enrique Peñalosa, ganó el primero porque prometió la iniciación de la construcción del metro en su mandato.

Caso contrario en materia de planeación, corresponde la propuesta mediática del alcalde Petro, de construir 375 Viviendas de Interés Prioritario (VIP), de $42 millones cada una, para regalárselas a desplazados, en el contexto de la Ley 1537 de 2012 que así lo permite. Es evidente, como lo anunciamos desde esta columna, que lo que buscaba el alcalde en esta materia era una discusión pública tendiente a generar lucha de clases, cuando con el positivo argumento de la inclusión social, lanza esta idea a sabiendas que es ilegal.

La incidencia o repercusión del valor del suelo de los lotes del IDU que se compraron en la administración Peñalosa para parqueaderos, que acompañaban la decisión de no permitir el uso indebido de antejardines y andenes para estacionamiento de vehículos, hace que cada supuesta VIP de 40 metros cuadrados valga más de $120 millones por unidad, sin sumarle el costo de la edificación. Aclaro, si se divide el valor comercial de estos lotes de terreno ubicados cerca del Centro Andino y de los barrios más costosos de Bogotá, por el número de viviendas que allí se podrían construir, resulta dicha cifra de $120 millones por vivienda. Sería ilegal, ya que por su costo dejarían de ser VIP.

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