Analistas

Crecimiento sostenido

La actividad edificadora, especialmente la construcción de vivienda, lleva años de crecimiento, siendo puntal de desarrollo y fuente de generación de empleo. De igual manera el sector de la infraestructura despegó con inversiones descomunales, lo que hace imposible detener su importante ejecución. En los últimos años el país dio un vuelco positivo en estas materias.

Las cifras en vivienda son contundentes. No obstante disminuciones recientes de la actividad en algunas regiones como en Santander, Meta y Nariño, y la inestabilidad de la norma urbana en Bogotá en la administración Petro, en los años 2015 y 2016 se construyeron en el país, más de 180.000 unidades nuevas formales por año. Además de contar con una política pública para mantener esta senda, el Gobierno tiene garantizada la financiación de programas que requieren subsidios, hasta 2019 según Confis vigente.

Con lo anterior, en este año que comienza, se proyecta la anhelada cifra de construir 200.000 viviendas en un año, lo que equivale a doblar el promedio de la producción de la década pasada. De igual manera, el sector inmobiliario integral, sumados la construcción y los servicios inmobiliarios, hoy superan 3,2 millones de empleos permanentes.

En infraestructura el crecimiento es aún mayor. Por solo señalar una cifra en infraestructura de transporte, en los últimos tres años se han construido 763 km de doble calzada en corredores viales estratégicos. Para este cambio, el actual gobierno conformó un contexto institucional fuerte, capaz de convocar al sector empresarial internacional y a la ingeniería nacional, con estabilidad jurídica para inversionistas, reglas claras, estrategias de largo plazo y con ejecuciones de corto plazo.

En este escenario, el gobierno estableció entre muchas otras normas e instrumentos, el Plan Maestro de Transporte Intermodal 2015 – 2035. Se suma además el apoyo en la planeación y desarrollo de las infraestructuras locales y los programas público – privados que están revolucionando el apetito de inversión en todo el territorio nacional.

El país, que se encontraba avanzando en vivienda y en el ostracismo en infraestructura, encontró en el vicepresidente Vargas Lleras el motor del gran cambio, no solo orientando una política pública para el largo plazo, sino habiendo demostrado su capacidad gerencial y ejecutiva con los más grandes logros en la historia colombiana en las materias bajo su responsabilidad; acompañado en esta gestión por buenos ministros y ejecutivos transparentes de alto nivel profesional, formando así un equipo de excelencia.

Con este balance de ejecutor y su trayectoria de servicio público, Vargas Lleras se retira del gobierno para aspirar a la presidencia. Además, su rectitud, conocimiento profundo del país y su capacidad de trabajo, lo hace un candidato idóneo para consolidar el camino del progreso con justicia social, que requiere la Nación. Con una visión global y siendo un estadista, no hay duda que lograría grandes transformaciones con ejecuciones necesarias y paralelamente haría cumplir a las Farc los acuerdos de paz.

Así como el crecimiento sostenido de la construcción de nuevas viviendas, la inversión inmobiliaria y el desatraso en infraestructuras, han contribuido a reducir el impacto del menor crecimiento de la economía y la disminución de ingresos por exportaciones, Colombia requiere consolidar múltiples instrumentos, que como éstos, integralmente mejoren la economía, los servicios sociales y generen mayor equidad.