Analistas

Contradicciones económicas y sociales

ECONOMÍA MUNDIAL. Indudablemente la globalización, en las dos últimas décadas, ha mejorado la calidad de vida de una gran porción de los hogares del mundo, porque ha elevado la formación escolar, el conocimiento y la capacidad económica de miles de millones de personas de bajos recursos.

No obstante, en los países desarrollados, los ingresos de las clases medias y medias bajas dejaron de crecer, aumentando las fortunas de los grandes ricos. De otra parte, los países subdesarrollados han logrado su crecimiento gracias al fortalecimiento y educación de la clase media;  la contradicción se mantiene, ya que dentro del avance anterior, la desigualdad se acrecienta y la riqueza se concentra en una pequeña parte de la población. 

La economía de los países latinoamericanos, no es ajena a esta realidad, siendo Colombia una de las naciones donde el índice Gini se ha aumentado más, es decir, si bien somos país en desarrollo, la diferencia entre ricos y pobres es mayor. 

ECONOMÍA COLOMBIANA. Ciertamente Colombia pasa por un buen momento para la inversión. El apetito de comprar Bonos o TES del gobierno, representado en títulos con plazo de 30 años y tasa de 5,64% anual, demuestra la confianza en nuestra economía. Seguimos creciendo. El manejo serio de las políticas económicas, ha dado sus frutos. El bajo nivel de la tasa de interés y de la inflación, son aspectos positivos.

 Además, si bien somos el país con la población más feliz del planeta según encuesta realizada en 65 países por WIN – Gallup International, la infraestructura se mantiene en subdesarrollo, la educación pública poco mejora en calidad, la seguridad jurídica se ve afectada de forma permanente y vivimos en peleas que afectan la institucionalidad de la patria. 

DECISIÓN DEL CONSEJO DE ESTADO. El reciente fallo del Consejo de Estado, que condena a la Nación y establece  responsabilidad del Estado colombiano, como consecuencia de daños patrimoniales derivados de la toma de la guerrilla de las Farc a Puerto Rondón Arauca a finales de los años 90 es contradictorio.

Los culpables del atentado son las Farc. Es un pésimo precedente obligar al Estado a asumir daños a edificaciones vecinas a un puesto de Policía, atacado vilmente por los grupos armados al margen de la ley, obligando al Estado a pagar costos económicos no previstos que afectan el presupuesto nacional, despojando recursos que deberían destinarse a inversión social.

CONFLICTO INTERNO.  En los diálogos de paz de La Habana, la guerrilla de las Farc con su cinismo acostumbrado, ha propuesto que se ordene retirar nuestro Ejército Nacional de las zonas cocaleras, para mantener control en ciertos sectores del país con influencia del narcotráfico. 

La paz es necesaria, pues los recursos humanos y económicos que se malgastan en el conflicto deben dedicarse a la prosperidad. 

DESAJUSTES REGIONALES. Un reciente informe de las Naciones Unidas ubica a nuestro país con alta inequidad urbana. Incluso ciudades de las que nos sentimos orgullosos por su desarrollo y mejoramiento reciente como son Medellín y Cali, salen mal libradas en materia de desigualdad económica y social de sus habitantes.

A su turno ciudades como Quibdó, Pasto y otras tantas mantienen en nivel de pobreza a cerca de la mitad de su población. Es entonces una contradicción el desarrollo nacional y el atraso en algunas regiones.

 Para terminar, ¿Qué más contradicción que nuestra capital se encuentre con diseños, presupuestos y en ejecución de obras, para mejorar su infraestructura y su movilidad, y a la vez esté en un limbo jurídico y administrativo?