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Analistas 06/08/2021

Asimetría regional

Sergio Mutis Caballero
Presidente Grupo Valor

Las consecuencias de la pandemia y en particular las protestas vandálicas del reciente “Paro Nacional”, se manifestaron de forma singular en las diferentes ciudades, lo que ratifica que nuestro país está conformado por regiones disímiles en lo social, cultural, económico y en capacidad administrativa. A su turno, lo anterior no es óbice para cumplir la Constitución y la Ley que rige a todos por igual.

Lo común: Hubo expresiones de descontento de muchos jóvenes, aunadas a intereses políticos; hubo actuaciones desleales y populistas para desestabilizar desde las regiones el país; y se evidenció influencia de grupos delincuenciales. También, se visualizó la corta capacidad del estado para controlar los desmanes (los vándalos debieron ser capturados y judicializados); y entre otros asuntos, la falta de respeto por las instituciones y por la Policía Nacional, lo que fue aún más aterrador.

Lo singular: El estilo de comunicación, de actuación y la capacidad gerencial de las distintas administraciones municipales; tanto que contribuyeron, por acción y omisión, a marcar diferencia en el tamaño y la forma de la protesta. Sumado a que los servicios sociales y las oportunidades laborales, especialmente para los jóvenes, son muy diferentes por ciudades.

En Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Villavicencio y Manizales, existen las mejores posibilidades laborales y de empleos formales para jóvenes. En cambio, Cali, Barranquilla, Cúcuta, Popayán, Riohacha y Quibdó, cuentan con altos índices de desempleo y de falta de oportunidades para los jóvenes. Esta marcada diferencia fue gasolina para la explosión de la protesta. Aquí se encuentra una de las razones del pavoroso estallido en Cali.

Queda claro entonces que, para lo nacional, la respuesta corresponde a ofrecer soluciones para la mejora institucional en su conjunto y de las entidades que atienden a la ciudadanía, de tener políticas públicas como educación gratuita y de calidad para los estratos populares, de mejorar las condiciones para generar empleo, de apoyar la economía del campesino y la agro industria, de apoyar el tejido empresarial formal y seguir utilizando como instrumento de política económica y de equidad social sectores estratégicos como la construcción de vivienda y el turismo.

Por todo lo anterior, es evidente que la clave está en lo local, que incluye la coordinación de los gobiernos nacional y locales. ¿Cómo es posible que siendo la Policía Nacional la misma en todo el territorio, el manejo del orden público haya sido tan diferente? Pues, según nuestro ordenamiento, la principal autoridad policial de las ciudades es el alcalde. Aquí se encuentra entonces, otra diferencia, las mayores movilizaciones fueron en Cali, Medellín, Neiva, ciudades de la Costa Caribe y Bogotá, donde en algunos casos, ejercen alcaldes populistas, sumado al mayor empobrecimiento derivado de la parálisis empresarial por la pandemia.

El reto está en articular la competitividad regional, de por sí asimétrica, con las políticas gubernamentales nacionales, buscando el desarrollo del país como un todo. Por fortuna, la actividad empresarial ya comienza a reactivarse.