.
Analistas 19/07/2024

Leyes para pensar

Sergio Molina
PhD Filosofía UPB

Las normas nos implican, incomodan a unos y complacen a otros. Los consumidores nos sentimos a veces desatendidos por la norma y criticamos que el libre mercado auspicia más a los productores. Dos recientes leyes, de las que aguardo su efectividad o no, nos inquieren e increpan: la ley de sellos negros sobre el contenido de los productos y la ley del uso del plástico.

En principio no entendíamos bien la figura hexagonal negra en las cosas que deliberadamente poníamos en el carro del supermercado. De a poco vimos el luto en la colorimetría de las marcas y más adelante comenzamos a leer mentalmente las advertencias que comenzaban con: “Exceso en”, (vaya forma de aprender lo que debíamos saber).

El impacto fue mayor cuando vimos que algunas solapas de productos alimenticios tenían más de un sello negro. Escuché a dos mujeres adultas en una cafetería hablar de una leche de soya y la relevancia de que tuviera o no sellos para preferirla o descartarla: - ¿Cuántos sellos tiene?, preguntó ávida una de ellas. Introyectamos el asunto del azúcar añadido, las grasas saturadas, trans y el sodio. Pese a la mala gana de algunos sectores, la ley terminó sugiriendo un consumo consciente, una de tantas maneras de cuidarnos y hacer apología al amor propio y al bienestar. Pasamos del desconocimiento de la norma, a la cabal exigencia y propósito de la misma: cuidarnos.

Otro de los casos, es el de la ley de un solo uso del plástico y que nos lleva a hacer una reflexión sobre el aforo de lo que consumimos. Reflexionamos sobre nuestra responsabilidad ambiental, la inutilidad o no de la medida y los casos en que sí, frente a los que no debiera aplicar. Muchos confirman sus buenas conductas de forma espontánea, ante el anuncio de la norma, sin sentirse amenazados por lo coercitivo. Dijo Séneca: “Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad”.

Estas dos recientes medidas cambian nuestras vidas “sin querer queriendo” y eso es lo que me atrae de los fenómenos sociales: que acontecen de la nada incidiendo, hablando en voz alta a unos y en voz baja a otros. Si no te habías dado cuenta estamos hablando de salud pública y medio ambiente, entonces, estás en relación quieras o no. No hay ermitaño que se repliegue totalmente del mundo.

No sé, si oportunas o no, pero es evidente que las nuevas medidas conllevaron a deliberar, argumentar y sustentar sobre lo cotidiano (comida y desechos). Ante la reglamentación queda en apariencia el revelarse o el ajustarse, pero lo que ocurre de fondo, es fascinante: la reflexión de lo que me hace común o no a otros. El asunto de sentirse aludido o no, de concluir si “me toca o no”, es el “fenómeno de implicación” (el asunto también es conmigo).

Tenemos implícita la resistencia a ser reglados, no obstante, a veces la norma entraña eso de “ser cuidados”, aunque para ello tengamos que ser advertidos y vigilados.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 17/05/2026

¡Se murió mi caballito!

Se llevó el destino a un gran artista que hizo honor a su sangre torera y bailadora, consagrada por su origen al esplendor del rejoneo

ÚLTIMO ANÁLISIS 15/05/2026

Lamento

El arte tiene la facultad profunda de interpretar la realidad; tal vez por eso lo revisito de forma constante, y lo cito con recurrencia, probablemente en busca de inspiración, seguramente en busca de respuestas

ÚLTIMO ANÁLISIS 17/05/2026

El problema detrás del crecimiento económico en Colombia

El dato más revelador del informe del Dane no está únicamente en la expansión del consumo final de gobierno, que creció 7,8% anual, sino en la composición misma del gasto estatal