Analistas 09/11/2020

Política Monetaria y Créditos Mipyme

Comentábamos recientemente que las señales que emanan de la Fed sobre su nueva estrategia monetaria habrán de tener implicaciones sobre su operatividad inmediata y, de contera, sobre las del Banco de la República (BR).

Por ejemplo, ya se percibe permisividad inflacionaria por cuenta de la pandemia, donde seguramente la tasa repo permanecerá unos 9-12 meses cerca de su actual nivel de 1,75%, dado que la inflación subyacente parece perfilarse hacia 1,75% al cierre de este 2020. La unanimidad de la Junta del BR dejando inalterada su tasa en su reunión de finales de octubre apunta en esa dirección.

En lo relativo al riesgo país, S&P500 ha dado un compás de espera adicional al ratificar su “perspectiva negativa”, pero dejándonos aun en grado de inversión. Esto a pesar del significativo incremento en la relación Deuda Pública Gobierno Central/PIB, que había llegado a 52% en 2019 y que ahora se perfila hacia 65% en 2021, haciéndose evidente el empinamiento de la “curva de rendimientos” de los TES hacia los 350 puntos básicos.

Dado este complejo panorama macro-financiero, resulta útil pensar la posible trayectoria de la tasa repo-central del BR en el horizonte 2020-2022. Para ello hemos supuesto lo siguiente: i) el crecimiento económico se ubicaría muy por debajo de su potencial en 2020 y solo se recuperaría hacia su potencial en 2021-2022; y ii) la inflación continuaría en su fase descendiente al cerrar cerca de 1,8% en 2020, pero ella iniciaría su recuperación hacia 3%.

Con base en la conocida Regla de Taylor (ajustada), pronosticamos que la repo-central se estaría manteniendo en el actual 1,75% nominal por unos nueve meses más, implicando una repo-real cercana a cero durante 2019-2021. Nótese que esta última se ubica por debajo del referente histórico de 1,5% real que antes se percibía como “tasa-neutral”.

Durante 2021-2022, se irían cerrando las brechas de crecimiento e inflación. Esto implica que la repo-nominal se estaría elevando de 1,75% al cierre de 2020 hacia 3% al cierre de 2021 (+125 pbs). No obstante, la tasa repo-real seguiría cercana a cero. Nótese que estamos pronosticando que el BR se abstendría de elevarla aún más en presencia de los “spikes” en la inflación del último trimestre de 2021, por consideraciones del alto desempleo que aun persistiría.

Nuestro modelo también está pronosticando que, durante el periodo de rápido descenso de la repo del BR a lo largo de 2020, la DTF y la repo estarían convergiendo a diferenciales estrechos de -25 pbs de la repo respecto de la DTF. Y durante la fase de ascenso de la repo (2021-2022) hacia 3%, ese diferencial DTF - repo se mantendría a favor de la DTF, pero difícilmente superaría ese +25 pbs, dada la debilidad de demanda crediticia resultante de la lenta recuperación económica.

¿Qué implicaciones habrá de tener todo esto sobre el panorama crediticio de las micro-empresas de Colombia? En un documento reciente, que preparamos para Bancoldex, concluíamos que dichas tasas micro-pymes habían estado cerca de 30% anual durante 2007-2014. Con posterioridad a 2015, ellas se elevaron hacia el rango 34%-37% al finalizar 2019, como resultado de una postura monetaria más apretada.

Esto implica que estas tasas de interés de mercado se ubicaban bien por debajo de la tasa de usura de micro-crédito de 55%, generándose una amplia “holgura” de 18 pps entre la tasa de usura micro-crédito Vs. tasa de mercado del micro-crédito. Pero cabe destacar el contraste entre esa tendencia alcista en las tasas de micro-crédito, durante 2015-2019, respecto de la tendencia descendente observada en las tasas de interés de consumo al bajar de 20% hacia 17%.

En este caso también se tuvo una amplia “holgura” de 12 pps entre la tasa de usura en créditos de consumo (29%) y sus tasas de mercado (17%). A lo largo de 2020, las tasas en créditos de consumo han continuado descendiendo y arrastrando la tasa de usura de 29% hacia 27% actualmente.

Afortunadamente, las tasas de interés en desembolsos de créditos de Bancoldex han venido descendiendo al pasar de 19,8% en 2016 hacia 15,3% en lo corrido de 2020 (a septiembre). Esta trayectoria implica una relativa estabilidad de las tasas activas de Bancoldex expresada en términos reales (neta de inflación), promediando cerca de 13% real durante ese periodo 2016-2020 (ver gráfico adjunto).

Dado que cerca de 95% de dichos desembolsos de Bancoldex están orientados hacia la micro-empresa, esa trayectoria descendente de las tasas nominales activas hacia 15% anual representa un significativo apoyo a dichas micro-empresas gracias a la intervención de Bancoldex. Por ejemplo, comparado ese 15% anual contra el 36% anual observado en las tasas de interés de mercado de las micro-empresas se tiene entonces un diferencial de apoyo de prácticamente 20 puntos porcentuales en dichos créditos Bancoldex.

En este sentido, parece existir una interesante elasticidad-tasa de interés en la intervención de Bancoldex. Nótese que el mayor esfuerzo en subsidio a las tasas de interés por parte de Bancoldex, en presencia de una posición estable de los intermediarios financieros, se observó una reducción de la tasa nominal activa de 20% hacia a 15% anual durante 2016-2020.