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Desaceleración económica de EE.UU.

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El 2015 parece que tampoco será el del esperado rebote de la economía americana, pues esta se perfila hacia expansiones de solo 2,1% (desacelerándose frente al 2,4% observado en 2014). Ello contrasta con el pronóstico de 3% que se tenía a inicios de este año, en lo cual han incidido diversos factores, a saber: i) la caída de 40% en los precios del petróleo, lo cual ha reducido el Capex del sector; ii) la ausencia de alzas salariales significativas y temor a despidos laborales, resultando en una postración del consumo de los hogares y hasta incrementos (marginales) en su tasa de ahorro; y iii) dificultades en su comercio exterior debido a la fortaleza del dólar, en parte inducida por las expansiones monetarias del Banco Central Europeo y del Japón.

Adicionalmente, el mercado financiero ha tomado con mucha cautela el anuncio reciente del Fed sobre el alza inminente de su tasa repo-central antes de finalizar 2015, así ello implique que irían más lento en dichas alzas durante 2016 por cuenta de las debilidades económicas arriba señaladas.

Todo lo anterior ha revivido la discusión sobre la hipótesis del llamado “Estancamiento Secular” (ES) de la economía de los Estados Unidos. La hipótesis del ES implica debilidades persistentes de la demanda agregada, conllevando menores tasas de interés hacia el largo plazo. Por contraste, muchos argumentan que, en realidad, se trata de una desaceleración temporal y que pronto veremos rebotes del crecimiento hacia 2,5%-3% de 2016 en adelante. Analicemos esto con mayor detalle.

En el frente de consumo de los hogares, es verdad que estos han tardado en reaccionar a los menores precios del petróleo. En efecto, su gasto tan solo se expandió a tasas anualizadas de 0,2% durante agosto de 2014-marzo de 2015, lo cual es consistente con incrementos en su tasa de ahorro de 4,5% a 5,7% durante el mismo período.  Sin embargo, ello ha tendido a reversarse en los tres últimos meses, presentando los hogares expansiones de 0,6% en su gasto, consistente con descensos en su tasa de ahorro hacia  5,1% (aclarando que, en tasas anuales, el consumo siempre ha bordeado expansiones cercanas a 3%). Lo anterior, junto con los buenos datos de confianza del consumidor, da algo de validez a los pronósticos de 2,5%-3% que maneja el mercado para dicho consumo-privado durante lo que resta de 2015 y 2016.

En el frente de inversión empresarial, la inversión (no residencial) se ha venido expandiendo a ritmos anuales promedio de 5% durante 2010-2015, contrarrestando los descensos de -3,5% en la inversión pública. Si bien es verdad que dicha inversión privada se contrajo a tasas anualizadas de -2% durante el primer trimestre de 2015, ello puede atribuirse a la contracción en el sector petrolero, pues la inversión empresarial no-petrolera se incrementó a tasas anualizadas de 1% durante el primer trimestre.

Finalmente, en el frente externo-empresarial la balanza comercial ha mostrado deterioros hacia -3,5% del PIB en marzo de 2015 (vs. -2,8% del PIB en septiembre de 2014).  Allí han confluido: i) fortalecimientos de 10% real del dólar frente a las monedas duras durante dicho período; y ii) factores transitorios ligados a problemas laborales-operativos en algunos puertos de la costa este. 

En síntesis, si bien es cierto que la economía americana se desaceleraría hacia crecimientos de 2% en 2015 (vs. 2,4% de 2014), ello provendría (en gran parte) de las debilidades transitorias del primer trimestre. Así, su PIB-real debería promediar crecimientos de 2,5% durante lo que queda de 2015 y en la totalidad de 2016, lo cual unido a las mejoras en los mercados laborales da alguna tranquilidad en cuanto a la menor aplicabilidad del ES en Estados Unidos (vs. lo que ocurre en Japón y la Zona Euro, por ejemplo). 

Dicho lo anterior, el Fed deberá actuar con suma cautela a la hora de iniciar sus alzas en las tasas de interés, a riesgo de abortar esta frágil recuperación del período 2014-2016.
 

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